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“Todos gritaban y no abrían los portones”
«Un reo encargado de enfermería rompió tres candados y pudo salvar a un montón de gente», relató el joven de 23 años y condenado a 12 años por homicidio, quien escapó de su celda y de la muerte sólo pagando el precio de una fractura de tobillo.
Al hospital Santa Teresa fue llevada una treintena de sobrevivientes del voraz incendio que consumió casi la mitad de la granja-penal por causas que son investigadas.
Los internos que se salvaron del siniestro relataron escenas dantescas de presos que quedaron calcinados con la expresión de auxilio en su rostro. «Murieron prendidos fuego, fue un infierno», narró uno de los supervivientes, no identificado.
Fabricio Contreras, de 34 años, fue uno de los primeros en lograr salir y narró cómo los custodios del penal «dispararon al aire porque pensaban que se trataba de una fuga».
«Estaba durmiendo cuando me desperté por los gritos de mis compañeros, de repente miré las llamas que se levantaban, la gente quería salir por el portón, pero nadie nos abría, levantamos entre todos las láminas del techo y saltamos por el techo, y saltamos un muro», contó.
«Fue horrible cómo pedían auxilio de las otras celdas porque se estaban quemando», añadió Contreras, atendido por una lesión en la pierna derecha y leves quemaduras.
Eberth López, de 29, preso por homicidio, cuenta que fue despertado por un compañero: «Miramos las lenguas de fuego. Todos gritaban pidiendo auxilio, no nos abrían los portones, las llaves no aparecían», contó aún bajo conmoción.
En las afueras del hospital, en cuya entrada fue colocada una lista con los reclusos internados en el lugar, decenas de personas buscaban desesperadas a sus parientes.
«Mi hijo se asfixió allí. Los guardias no les abrieron la puerta para que murieran quemados. Si hubieran abierto la puerta se hubieran salvado. Había una gran balacera cuando los reos desesperados querían salir», relató Leónidas Medina, de 69 años.
Unos 300 familiares, entre hombres, mujeres y niños, que clamaban por información de los reclusos en las afueras del penal, se enfrentaron con la Policía a pedradas, rompieron el cerco y se agolparon en el patio frontal, pero los agentes, con disparos al aire, lograron luego controlar la situación.
«No les abrían los portones a los bomberos. Cuando querían salir, nadie tenía las llaves de la celda y quedaron quemados en las puertas de la celda», afirmó Omar Tróchez, de 27 años.
Agencia AFP

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