El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, busca respuestas frente a la crisis.
Lisboa - El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, salió ayer en defensa del euro y rechazó las comparaciones de España y de Portugal con Grecia. Tras la reunión del BCE en Lisboa, en la que se decidió mantener el tipo de interés de la divisa europea en su mínimo histórico del 1%, Trichet descartó que el euro pueda desaparecer. «No existe en el Consejo -del BCE- ninguna sensación en ese sentido. La intención firme del Consejo de preservar la unidad y la estabilidad del euro», sostuvo.
A continuación, los puntos más relevantes de su declaración:
Pertenecer a la zona euro trajo grandes ventajas, pero es cierto que también exige una actitud responsable. La moneda comunitaria es un buen repositorio de valor, y a lo largo de doce años la UE mantuvo de forma ejemplar la estabilidad de los precios.
La recuperación de la economía europea será moderada a mediano plazo y se mantendrán las incertidumbres, pero el organismo espera también que la evolución de los precios permanezca moderada. Existen diferencias entre el nivel de evolución de los distintos países y el crecimiento puede ser inestable y desigual, pero hay una recuperación de la economía en la eurozona evidenciada por las señales positivas de los datos del primer trimestre de este año.
España y Portugal no son Grecia, aunque todos los países tienen que hacer lo que se les ha pedido y seguir un rumbo que les pueda llevar a la estabilidad a mediano plazo. La estabilidad será fundamental para las familias, animará a las empresas y tranquilizará a los observadores externos.
Grecia y Portugal no están en el mismo barco, no respecto de hechos ni números. Hay unanimidad del Consejo del BCE acerca del apoyo del programa de Gobierno griego para la recuperación económica y financiera del país. Es el apropiado, y está fuera de cuestión la posibilidad de un incumplimiento por parte de Grecia.
La zona euro debe llevar a cabo cambios estructurales para potenciar un mayor crecimiento y generar más puestos de trabajo, además de crear incentivos efectivos al empleo y darle una flexibilidad adecuada. Los gobiernos también deben tomar medidas que mantengan el equilibrio fiscal, que junto con las reformas estructurales profundas aumentarán la confianza y el crecimiento sostenible.
La creación de una agencia europea de evaluación crediticia es todavía una cuestión abierta; en esta materia hay un problema global. En el corto plazo, la intención es que el tipo de interés del euro siga lo más cerca posible del 1%. La estabilidad de los precios puede ayudar a mejorar el poder de compra de las familias y que el ritmo de expansión de las economías de la zona euro sea moderado en 2010, aunque con patrones irregulares, y se vea favorecido por la recuperación mundial y su impacto en las exportaciones europeas.
Agencia EFE
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