Todos mirando el abismo

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Quien inyectó en la consideración pública -y mediática, en especial- la expresión de «abismo» (referido al dilema fiscal en los Estados Unidos) consiguió un buen golpe efectista, pero al unísono, una imagen de alto impacto en los ánimos. Y en gran medida, los mercados se mueven con estados de ánimo.

Ayer, dio la impresión que casi todos se colocaban en una saliente precaria, observando el tal «abismo» y actuando en consecuencia. La contracción de demanda, cierto nerviosismo en la oferta, una aleación que debía terminar en lo que sucedió. Descensos generales entre los de Europa, al ritmo impuesto desde el Dow Jones que registró otra marca de las más duras en el ejercicio. El casi 1,5 por ciento de caída -sucediendo a la que alcanzó más del 2%- y viéndose de qué modo se escurre de las manos operadoras el discreto nivel de utilidad que se venía trabajando en el año.

En nuestra zona, el Bovespa derrapó con más del 2% y el Merval principal reiteró la mala actuación del martes. En la víspera, ya pasó menos extraño el descenso local, al estar inserto en el mal de todos. La diferencia fue -también- que la baja no se concentró sólo en líderes sino que se expandió a todos los calibres de liquidez y envergadura de los papeles.

Hubo 34 alzas, superadas por 53 decayendo, con el índice alcanzando lo mejor en los 2.366 puntos -momento fugaz de estar positivo- con un mínimo en los 2.319 y cerrando casi en tal nivel: 2.320, siendo un 1,41% de retroceso. El de la Bolsa general acusó muy parecido porcentual bajista y confirmando que fue rueda nítidamente adversa. Los negocios subiendo otro 10 por ciento, ahora en los $ 22 millones, pero cada expansión juega en contra por falta de demanda. La Bolsa, atosigada.

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