25 de noviembre 2013 - 00:00

Todos somos culpables

Todos somos culpables
La semana pasada acercamos a los lectores la idea de que el mercado podría haber entrado en un proceso de estancamiento secular, desde 2009 según Larry Summers, o desde mediados de los 80 según Paul Krugman. Esta idea está popularizándose entre pensadores de todas las tendencias, pero especialmente entre quienes adhirieron a los planes de estímulo instrumentados desde 2008. La "belleza" de la hipótesis es que sirve de excusa perfecta para justificar por qué los resultados obtenidos con los planes de estímulo y recuperación no han sido los esperados (en realidad, están muy debajo de las peores proyecciones oficialistas) y por qué las políticas keynesianas neo y clásicas no están funcionando. Sólo el tiempo dirá si la idea de un "estancamiento secular" es acertada, mientras tanto es claro/preocupante el "manejo intencionado" que se está haciendo de ella para justificar y pedir una mayor intervención estatal sobre la economía (vía más estímulos keynesianos y/o fiscales). El problema es que se les está reclamando a los responsables de habernos metido en esta situación (que en lugar de aplicar políticas de fondo, optaron por el camino rápido de inflar la economía mediante sucesivas burbujas) reforzar las políticas que han venido tomando y que nos llevaron a ella. Si hoy la economía de los países más desarrollados está al borde de lo que parece ser un estancamiento secular, no es culpa de fantasmas, espíritus animales u otros esoterismos, sino porque ése fue el camino que (todos) decidimos tomar. Tras siete semanas consecutivas en suba, el Dow cerró el viernes trepando un 0,34% a 16.064,77 puntos (el S&P50 rompió los 1.800 puntos), un nuevo máximo histórico. Nada nuevo.

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