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Toman posición Boudou y Aníbal F. en el nuevo Senado de Cristina
El ministro de Economía, en su inminente carácter de vicepresidente de la Nación, será el encargado de sepultar la pesadilla de Cobos y sumará un voto clave para la bancada kirchnerista, que tendrá asegurados los desempates a favor luego del voto no positivo del exgobernador radical de Mendoza a las retenciones móviles y el voto positivo, luego de otro empate en el recinto, al vetado 82 por ciento móvil a las jubilaciones. Boudou, que moverá al Senado a su operador múltiple «Juanchi» Zabaleta, actuará como la longa manu de Cristina de Kirchner en el Senado, definiendo qué temas entrarán en cada sesión en las semanales reuniones de labor parlamentaria, un rol que hasta ahora estaba a cargo del jefe de bloque Miguel Pichetto, ante la creciente desconfianza que genera José «Pepe» Pampuro en el círculo íntimo presidencial.
Sin embargo, el rol de Boudou en el Senado tendría un carácter formal de contralor ya que la Presidente lo quiere con despacho en Casa Rosada, desde donde se encargará también de controlar la gestión diaria del Poder Ejecutivo. Cristina de Kirchner dejó claro cuál es el rol que doctrinariamente su gestión le asigna al cargo de vicepresidente: parte inescindible del Poder Ejecutivo.
Premio mayor
La jefatura operativa del Senado recaerá en el actual jefe de Gabinete. Si bien Fernández se ilusiona con presidir la estratéguica Comisión de Asuntos Constitucionales, actualmente a cargo del saliente santacruceño Nicolás Fernández, el premio podría ser aún mayor. Pampuro deja vacante la presidencia provisional del Senado para seguir los pasos de Felipe Solá y sumarse al staff de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires, en un armado bonaerense que pone la mira en la sucesión de 2015. Esa presidencia provisional, que coloca a su titular en el tercer puesto de la línea de sucesión del poder, podría ser un premio para Fernández quien, en la lógica kirchnerista de tejer puentes amigo-enemigo, tendría a Boudou como su contrafigura directa dentro del oficialismo senatorial.
El ascenso vertical de Boudou como compañero de fórmula de Cristina de Kirchner y su rol en actos públicos en la campaña presidencial ya disparó incluso la inquina de La Cámpora, sello juvenil K que incluso se vio amenazado en la política universitaria con el lanzamiento de «La Nunca Menos», una agrupación que responde a Boudou vía Zabaleta. Pero el invento político de Máximo Kirchner tendrá también premio con la posible designación de uno de sus alumnos dilectos en una Secretaría de Estado.
La jefatura de la bancada kirchnerista seguirá en manos del rionegrino Miguel Pichetto, quien soportó estoicamente primero la alianza de Néstor Kirchner con el radical K, Miguel Saiz, y ahora la candidatura del gobernador entrante Carlos Soria. Además Pichetto, a diferencia de Aníbal Fernández, mantiene un diálogo fluido con los jefes de bloque opositores a la hora de construir los magros consensos que surgen desde el Senado.
Falta definir todavía quién reemplazará a Eric Calcagno al frente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda del Senado.


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