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Trabajadores toman confitería Richmond
Cuando llegaron ayer a la mañana, los empleados de la histórica confitería Richmond descubrieron que el lugar había cerrado, por lo que tomaron el espacio para pedir que se mantenga su fuente de trabajo.
La medida fue confirmada por el secretario general del gremio gastronómico de la Capital Federal, Armando Rivera, quien relató que al llegar ayer a su trabajo los 12 empleados de la Richmond se encontraron con el local vacío y con el faltante de sus pertenencias personales. Rivera anticipó que los trabajadores y el gremio se encuentran en asamblea permanente con toma del edificio en reclamo de una solución.
Según el gremialista, «los trabajadores tienen la información de que el local se vendió a una cadena norteamericana que fabrica zapatillas en un monto cercano a los u$s 9 millones».
Por su parte, Sergio Parla, vocal titular del sindicato, confirmó que los trabajadores «no fueron notificados del cierre del bar, y mucho menos se les habló de la posibilidad de indemnización». Parla aseguró que «ninguna de las personas que conforman la sociedad anónima dueña del bar dio la cara».
«Nos engañaron y despojaron de todo», dijo Luis Alberto Ángel, un trabajador con 40 años en la empresa, quien reclamó «que alguien se haga cargo de esta situación». En tanto, el defensor del pueblo adjunto de la Ciudad de Buenos Aires, Gerardo Gómez Coronado, adelantó que enviaron una recomendación al Ministerio de Cultura porteño para que aplique «en lo inmediato» las leyes 35 y 1.227 «y así evitar el cierre de la confitería».
El funcionario explicó que la Ley 35 es la que crea la Comisión de Protección y Promoción de bares notables y la 1.227 establece el régimen de protección del Patrimonio Cultural de la Ciudad, «en el cual está incluida la Richmond».

