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Tráfico de armas explica la explosión del delito
La violencia de la delincuencia provoca la muerte de 2000 personas cada día en el mundo, mientras las estadísticas también señalan que 650.000 armas pasan anualmente del mercado legal al ilícito.
El comercio de armas, al igual que la producción de otros bienes, se ha globalizado, a punto tal que la industria del mayor productor mundial de armamento -Estados Unidos- depende de partes fabricadas en distintas regiones del mundo. En la actualidad, hay más de noventa países que producen algún tipo de armamento y sus componentes, municiones o explosivos.
Los principales proveedores mundiales de armas son los países que integran el G-8, es decir, los más industrializados. El 82% del mercado de armas convencionales es dominado por Alemania, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Rusia. De las principales 100 industrias de armamento, el 80% tiene sede en países industrializados y produce el 65% de sus componentes en países no industrializados. Las restantes 20 de las 100 principales empresas de armas se distribuyen entre China (7), Israel (4), Corea del Sur (3), India (3) y una respectivamente en Brasil, Singapur y Sudáfrica.
En tanto, en América Latina y el Caribe se registra un sensible aumento de armas en poder de la población y en particular en grupos delictivos. Particularmente, América del Sur enfrenta una situación similar o peor dada la existencia de dos fenómenos: la delincuencia armada y la compra de armas por los Estados.
Si bien hubo períodos de militarización debido a la vigencia de dictaduras, luego de su colapso la mayoría de los países redujo significativamente sus gastos militares y compras de arsenales, situación que está cambiando notablemente y que ha dado lugar al agitado debate en la región sobre una supuesta «carrera armamentista».
Hoy por hoy, los gastos militares en el mundo son los mayores de la historia. Asimismo, la expansión de las áreas de producción ha puesto de relieve una actividad comercial que no siempre ha sido encarada con la responsabilidad que las situaciones de conflicto o humanitarias requieren.
Lagunas
El desvío del armamento al mercado ilícito es también uno de los graves problemas centrales, y a esto se le suman las serias lagunas en los mecanismos nacionales de control y regulación que han permitido violaciones a los embargos declarados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y a los derechos humanos.
Naciones Unidas, comprendiendo la gravedad de la situación y reconociendo el derecho de los Estados a adquirir armamento en su legítima defensa, ha comenzado un proceso, presidido por la Argentina, hacia un Tratado de Comercio de Armas. Este Tratado pretende establecer estándares comunes a todos los Estados, obligatorios y jurídicamente vinculantes, que aplicados al momento de la autorización de exportación de armas reduzcan, prevengan o eviten su utilización para cometer violaciones graves a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, actos de genocidio, atentados terroristas o alimenten la delincuencia organizada, los conflictos, la pobreza y erosionen el desarrollo sustentable, sin por ello menguar el derecho a la legítima defensa de todos los Estados.


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