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Tras affaire Suiza, Moyano rearma CGT y promueve a Facundo
Hugo Moyano
Quedó demostrado el último viernes, y el jefe de la calle Azopardo lo evaluó, entre laderos, horas atrás. Tuvo que soportar recelos y objeciones por parte de otros caciques gremiales pero, en definitiva, comprobó que su jefatura no está en peligro.
Las dos versiones que circularon, en pleno conflicto, sobre el desplazamiento del camionero y la entronización, en su lugar, de Armando Caló de la UOM o Gerardo Martínez de UOCRA se desinflaron velozmente. A la hora de pujar, ganó visibilidad la mayoría moyanista.
Primero los Gordos y luego Luis Barrionuevo han planteado que el desembarco y la reelección de Moyano en la CGT fueron producto, exclusivamente, de la cobertura y el patrocinio de la Casa Rosada. La crisis de la semana pasada puso en revisión aquella tesis.
El viernes, los referentes de UOM, UOCRA, UPCN y UTA, todos gremios autónomos del camionero, advirtieron que no respaldarían ciegamente el paro y la movilización de Moyano. Acordaron que le darían apoyo público pero a cambio de que negocie con el Gobierno.
«Que la CGT no emita un documento de apoyo hubiese implicado un alto costo para Moyano, por eso se evitó, aunque antes se le planteó que debía levantar la medida», repasó un operador sindical que detalló, además, que algunos referentes moyanistas objetaban el paro.
Hubo, incluso, facturas reservadas. «Acá no hay que hacer una movilización por un exhorto, hay que hacer una movilización para pedir que nos den la guita de las obras sociales», planteó un dirigente, en voz alta, para que escuche Facundo Moyano, ubicado a unos metros.
«Facundito», del gremio de peajeros, se convirtió en la espada pública del camionero: más visible y formado que su medio hermano Pablo y armado de la Juventud Sindical, aparece en los planes políticos de su padre, que lo quiere ver jurar como diputado. Como otros hijos de gremialistas, saltó a la jefatura de un gremio sin haber trabajado en la actividad. En la Argentina el sindicalismo también es una monarquía hereditaria.
Pasado mañana, Facundo hará el mismo recorrido que amenazó hacer el camionero: marchará a Plaza de Mayo para participar del aniversario del golpe de Estado de 1976, donde mezclará su columna con las de grupos piqueteros K, como el Movimiento Evita.
Esa marea se desplazará por un carril diferente a la de La Cámpora, con la que, más allá de los gestos de unidad, tienen profundas disidencias, en particular por el trato diferencial que el Gobierno les da a ambas corrientes juveniles que no se condice, avisan, con la capacidad de movilización de cada una.
Citan un dato: la JS movió 11 mil personas a Huracán. La Cámpora, que era organizadora, llevó algo más de 2 mil.
De ese acto participará Hebe de Bonafini, de Madres de Plaza de Mayo, que a horas de la convocatoria del paro por parte de Moyano descargó sus críticas sobre el camionero y le pidió a Cristina de Kirchner, en público, que lo aparte del armado kirchnerista.


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