18 de julio 2016 - 00:00

Tras el golpe, Obama teme una peligrosa crisis con Turquía

Ankara es clave contra el Estado Islámico. De la base Incirlik parten los aviones que atacan a los yihadistas.

VENGANZA. El presidente Recep Tayyip Erdogan lagrimea durante el funeral de las víctimas del golpe del viernes a la noche. Su Gobierno reaccionó con fiereza tras contener la asonada.
VENGANZA. El presidente Recep Tayyip Erdogan lagrimea durante el funeral de las víctimas del golpe del viernes a la noche. Su Gobierno reaccionó con fiereza tras contener la asonada.
Washington y Ankara - La dura ola represiva ordenada por el presidente Recep Tayyip Erdogan contra los participantes del intento de golpe de Estado del viernes en Turquía, sumada a su sugerencia de que el complot pudo haber sido montado desde Estados Unidos, pusieron en crisis la relación entre ambos países, aliados en la OTAN y socios en la guerra contra el Estado Islámico en Siria e Irak.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dijo que "hemos instado (a Ankara) a no llegar tan lejos como para crear dudas sobre su compromiso con el proceso democrático", en línea con los pedidos de "contención" lanzados por Barack Obama.

Ajeno a esas advertencias, el Gobierno turco prosiguió ayer con una feroz campaña de detenciones de mandos militares, jueces y fiscales.

La cifra de detenidos supera los 6.000, según el Ministerio de Relaciones Exteriores turco, que atribuyó la responsabilidad del golpe "de manera obvia" a "la Organización Terrorista Fethullah Gülen (FETÖ)". Ese el término utilizando por la Fiscalía desde el año pasado para designar a la red de seguidores del predicador islamista exiliado en Pensilvania (EE.UU.).

De ese total, unos 2.500 son militares -entre ellos 5 generales y 29 coroneles-. Mientras, el Gobierno separó a unos 2.500 jueces y fiscales, el 20% del total del país. Unos 300 fueron detenidos bajo cargo de pertenecer a la red de Gülen.

Esa dureza represiva inquieta a EE.UU. y a la Europa, que temen una deriva autoritaria del Gobierno.

Entre los arrestados se halla Akin Öztürk, excomandante de la Fuerza Aérea, que iba a ser el jefe del Estado Mayor en caso de prosperar el golpe, aseguró la prensa. Y causó sorpresa la detención del coronel Ali Yazici, desde agosto asistente militar de Erdogan, un cargo de confianza del mandatario.

En tanto, la Cancillería turca cifró en "más de 190" los ciudadanos muertos por haber resistido el golpe, a lo que añadió "más de 100 conspiradores abatidos".

El entorno de Gülen, un predicador considerado un moderado, con fuertes conexiones dentro de la Policía y el Poder Judicial, negó toda implicación y Kerry señaló que, antes de extraditarlo, Turquía primero deberá presentar "pruebas".

"El secretario de Estado aseguró que Estados Unidos está dispuesto a proporcionar ayuda a las autoridades turcas que investigan el golpe, pero cualquier insinuación o afirmación sobre cualquier papel de EE.UU. es completamente falsa y daña la relación bilateral", advirtió John Kirby, portavoz de Kerry.

Estas tensiones preocupan a EE.UU. debido al rol clave de Turquía en su campaña contra el Estado Islámico. En la base de Incirlik, en Turquía y a 110 kilómetros de la frontera con Siria, hay desplegados unos 1.500 militares estadounidenses y desde allí parten aviones norteamericanos que bombardean posiciones del EI.

Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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