En una entrevista que concedió al programa This Week de la cadena ABC, el presidente estimó que su amenaza de usar la fuerza militar en Siria y la posterior pausa para continuar con la diplomacia envió una suerte señal al régimen iraní sobre su controvertido programa nuclear, que Occidente cree que tiene fines militares.
Pese a su afirmación de que el caso sirio constituye una demostración de fuerza y no de debilidad frente a Teherán, Obama se cuidó de aclarar que su renuencia a atacar al régimen de Bashar al Asad, un aliado de la República Islámica, no elimina la posibilidad de emplear la fuerza para impedir que Irán construya una bomba nuclear.
"Mi recelo es que los iraníes estimen que ellos no recibirían una lección, ya que no hemos atacado (a Siria), y piensen que no atacaremos a Irán", subrayó Obama.
"Creo que ellos entienden que el tema nuclear es un problema mucho mayor para nosotros que la cuestión de las armas químicas, que la amenaza que un Irán nuclear plantea contra Israel está mucho más cerca de nuestro centro de intereses", añadió el presidente.
Por otra parte, aseguró que la lección del enfrentamiento por las armas químicas de Siria debería demostrar que "hay un potencial para resolver estos temas diplomáticamente".
"Una carrera nuclear en la región sería algo profundamente desestabilizador", agregó el mandatario demócrata, cuyo país rompió relaciones diplomáticas con Irán en 1980, poco después de que se proclamara la República Islámica y a consecuencia de un asalto a la embajada estadounidense patrocinado por el nuevo régimen.
La ocupación de la legación norteamericana se extendió durante 444 días y durante la misma se retuvo a 52 rehenes, muchos de ellos de nacionalidad estadounidense.
"Creo que el nuevo presidente (Rohaní) no va a hacer de repente las cosas más fáciles. Pero mi opinión es que si usted tiene una amenaza creíble de la fuerza, junto con un esfuerzo diplomático riguroso, se puede llegar a un acuerdo", concluyó el presidente, quien envió así una señal a Israel, que vio con inquietud cómo la amenaza de un ataque a Siria se desvaneció por falta de apoyo internacional y de la opinión pública y el Congreso en Estados Unidos.
El Gobierno de Benjamín Netanyahu es partidario de una política más dura contra el plan nuclear persa, incluso si ello supone un ataque militar contra las instalaciones atómicas, un escenario que podría desatar una grave guerra regional, algo a lo que la Casa Blanca, por ahora, se opone.
Precisamente la semana pasada, Rohaní, cuya elección en junio pasado despertó expectativas en Occidente por tener un perfil más moderado que su antecesor, Mahmud Ahmadineyad, aseguró que Teherán quiere una "prontísima solución" para la crisis provocada por su programa nuclear "en el marco de las normas internacionales".
Con todo, en una visita a Moscú, donde se entrevistó con su homólogo ruso, Vladímir Putin, ambos defendieron el derecho de Irán a enriquecer uranio.
"Partimos del hecho de que Irán, como cualquier otro Estado, tiene derecho al uso pacífico de la energía nuclear, incluido el enriquecimiento", dijo Rohaní. Además, expresó "la disposición de Irán a mostrar más transparencia en su programa nuclear".
El Grupo 5+1 (formado por los países miembros permanente del Consejo de Seguridad más Alemania), sigue esperando que Irán dé una respuesta concreta a la oferta hecha en febrero pasado en Alma Atá (Kazajistán) de suspender el enriquecimiento de uranio al 20% y reducir la capacidad de la planta subterránea de procesamiento nuclear de Fordo.
Según informaron fuentes diplomáticas iraníes a la agencia oficial rusa RIA-Nóvosti, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohamed Yavad Zarif, se reunirá con los mediadores internacionales del Grupo 5+1, previsiblemente el 26 de septiembre, en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Además, la agencia nacional de noticias iraní anunció ayer que Rohaní, un clérigo considerado moderado para los parámetros de la política de su país aunque no un reformista, se reunirá con el canciller británico, William Hague, al margen de la Asamblea General de la ONU que se celebrará en los próximos días en Nueva York. Por otra parte, Obama rechazó críticas por haber cambiado su política respecto de la crisis siria y paralizado un ataque militar limitado a cambio de encauzar una solución diplomática.
| Agencias EFE, Reuters, ANSA, AFP, DPA, y Ámbito Financiero |


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