1 de julio 2011 - 00:00

Tras impulsar las primarias, los K cancelan casi toda competencia

Jorge Landau
Jorge Landau
Dos sellos PJ, el cordobés y el pampeano, quedaron fuera del dispositivo K: la rebelión de José Manuel de la Sota y Carlos Verna, dos peronistas históricos, contra los designios de la Casa Rosada, tuvo como castigo la exclusión de esos partidos de la boleta oficial.

Ayer, Verna terminó de ceder y permitió que se consumara una curiosidad: en La Pampa, la lista encabezada por la Presidente llevará una lista de diputados nacionales del Partido Humanista, marca electoral que usó el kirchnerismo para inscribir su oferta.

El peronismo, encabezado por Verna, resistió y propuso su propia tira -que llevaba al frente a Luis Campo, actual vice pampeano-, pero la Casa Rosada amenazó con negarle al candidato a gobernador que vaya «pegado» a la lista de Cristina. Verna cedió y bajó su lista.

Por eso, la marquesina K para diputados la encabezará la neocamporista María Luz Alonso bajo el sello del partido creado por «Silo», el santón mendocino.

En Córdoba, en tanto, el Gobierno ratificó ayer ante la Justicia que no prestará la marca K al PJ, que inscribió una boleta de candidatos a diputados nacionales encabezada por Carlos Caserio distinta a las del FpV que comanda Fabián «Pipi» Francioni.

En el resto de las provincias, el Frente para la Victoria, a pesar de impulsar desde el Gobierno el sistema de primarias y votarlo en el Congreso, casi no tendrá competencia: en todas las provincias hay una sola lista del FpV: la número 2, Celeste y Blanca K.

Eso surge del listado definitivo que presentó ayer con la firma del apoderado Jorge Landau. Sin embargo, en cuatro distritos habrá colectoras: en Neuquén, además del sello oficial, habrá una lista de legisladores adherida del Movimiento Popular Neuquino (MPN). En Santiago del Estero ocurrirá algo parecido: una del FpV y otra de Todos por Santiago, el partido de Gerardo Zamora.

En Misiones igual: la marca del gobernador Maurice Closs, Frente Renovador de la Concordia de Misiones, y la oficial del FpV. Y en Tierra del Fuego: una K formal y otra del Encuentro Popular por Tierra del Fuego.

Es decir: donde hay versiones encontradas de kirchnerismo, en vez de competir en primarias, se arman colectoras. Al final, el único lugar donde se espera algún nivel de duelo es en la provincia de Buenos Aires, donde a la candidatura oficial de Daniel Scioli se le paró enfrente, para la interna peronista, la que anotó el intendente de José C. Paz, Mario Ishii.

Se anotaron, además, 349 listas a nivel municipal, pero de ese volumen ayer se esperaba una fuerte reducción a partir de fusiones. En algunos distritos, las boletas florecieron a montones: en Malvinas Argentinas, por caso, se habían inscripto 10 listas.

No parece casual: el único distrito donde la Casa Rosada autorizó una lista rival a la oficial es la provincia de Buenos Aires, quizá con el único objetivo de obtener más votos que el gobernador. El argumento de contener a los díscolos no corre: fue Balcarce 50 quien hachó las listas de candidatos.

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