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Tras Tucumán, PRO y UCR unifican escuela de fiscales
José Cano tuvo problemas ayer para garantizar la fiscalización de la elección en Tucumán. En Jujuy, Gerardo Morales ve venir una batalla aún más complicada en octubre.
Los fiscales, como sea, siguen siendo un problema para el combo UCR-PRO-Coalición Cívica, tanto en el conurbano bonaerense, como en provincias. Ayer, Tucumán fue el ejemplo y encendió una señal de alarma para el resto del país. Los desmanes denunciados en algunas mesas de la provincia son conocidos y en mesas donde el radicalismo había garantizado fiscalización. En la UCR y el PRO creen ver nuevas costumbres en fiscales del PJ y denuncian un endurecimiento de ciertas prácticas en las mesas de votación.
Tucumán (ver nota en Ámbito Nacional) , dicen, fue ayer un laboratorio de ese peligro. Hay otros que ven en el horizonte con complicaciones similares para la elección nacional como La Rioja y Catamarca y una guerra en puerta en Jujuy, donde el radicalismo se juega, quizás, su carta más fuerte en la elección a gobernador de la mano de Gerardo Morales.
La decisión en el grupo, entonces, fue continuar con la estrategia de Macri de hacer campaña recolectando fiscales en el todo el país para reforzar tanto la red del PRO como de la UCR. Terminadas las PASO presidencial del grupo y salvo algún caso de competencia local, desde ahora la mayoría de los fiscales de ambos partidos jugarán en el mismo equipo.
En Tucumán, José Cano protestó ayer no sólo por la dificultad en la fiscalización sino contra el sistema en sí mismo. "Tratamos de fiscalizar todas las mesas y las urnas. El sistema electoral es escandaloso. Hay que instaurar el voto electrónico. Hay que garantizarle rapidez al elector. La voluntad popular debe trasladarse a los resultados, hay que garantizar eso. Estamos comprometidos a defender los votos de todos los tucumanos", dijo en la provincia.
Cano dijo que espera "que sea la última vez que se vote con este sistema", que es la ley de acople, que permite la anexión sin límite de colectoras a fórmulas ejecutivas provinciales y municipales. El caos en algunas mesas de Tucumán fue total, casi como en Catamarca.
En Jujuy, Morales llegará a la elección de octubre, donde se juega la presidencial y en la provincia la gobernación, casi en un estado de guerra. Al asesinato del militante Ariel Velázquez les siguen acusaciones y defensas cruzadas entre Milagro Sala y el radicalismo que aún están lejos de calmarse.
Con ese estado de beligerancia el problema de la fiscalización no pasa por ser sólo una cuestión de número, como sucede también en la provincia de Buenos Aires, sino de carácter. El PRO está decidido a continuar con la formación de fiscales, como lo hizo hasta ahora, para enfrentar a profesionales en un rubro donde pierde frente al peronismo.

