9 de octubre 2009 - 00:00

Traspié de OEA en Honduras; los golpistas ganan tiempo

Manuel Zelaya habla con la canciller mexicana, Patricia Espinosa, antes de que ésta dejara Tegucigalpa junto con los otros ministros de Exteriores que participaban de la misión mediadora. Conocido el fracaso -hasta ahora- de la gestión de la OEA, manifestantes zelayistas salieron a las calles a exigir el retorno del mandatario constitucional.
Manuel Zelaya habla con la canciller mexicana, Patricia Espinosa, antes de que ésta dejara Tegucigalpa junto con los otros ministros de Exteriores que participaban de la misión mediadora. Conocido el fracaso -hasta ahora- de la gestión de la OEA, manifestantes zelayistas salieron a las calles a exigir el retorno del mandatario constitucional.
Tegucigalpa - Los golpistas de Honduras no ceden y recuperaron la iniciativa. La delegación de la Organización de Estados Americanos (OEA), compuesta por el jefe del cuerpo, José Miguel Insulza, y cinco cancilleres, concluyó ayer su tarea mediadora en Tegucigalpa sin poder hallar una salida a la crisis política causada por el golpe de Estado del 28 de junio pasado.

Antes de abandonar Honduras, la misión entregó una declaración señalando que «está convencida de que el diálogo iniciado con participación directa de las partes puede conducir a la superación de la crisis política».

Distintas señales dadas por referentes del golpe, entre ellos, el presidente de facto, Roberto Micheletti, habían alumbrado la hipótesis de que era posible el restablecimiento de la legalidad, incluida la restitución condicionada del depuesto Manuel Zelaya en el cargo. Sin embargo, este último punto se tornó innegociable no bien comenzó la misión de la OEA hace una semana.

El miércoles, Micheletti advirtió que para dejar el poder exige que Zelaya «se haga a un lado» y que sólo una «invasión» detendría las elecciones del 29 de noviembre, aun si no son reconocidas por la comunidad internacional.

«Está actuando como si viviera en otro mundo, como si Honduras fuera una gran potencia, no le importa la comunidad internacional, no le importa el pueblo, está llevando al país a un abismo», reaccionó Zelaya.

El canciller de Costa Rica, Bruno Stagno, miembro de la delegación, leyó un comunicado con generalidades, tales como que la OEA «abriga la esperanza de que los integrantes de la mesa de diálogo asumirán plenamente la responsabilidad que les ha sido encomendada y que su labor permitirá abrir el camino» para restablecer la democracia.

De la delegación participaron Insulza, los cancilleres de Costa Rica, México, El Salvador, Ecuador y Guatemala, el subsecretario de Estado norteamericano para América Latina, Thomas Shannon, otros cuatro vicecancilleres y delegados de otros países, como Rodolfo Gil de la Argentina. Stagno permanecerá en Tegucigalpa supervisando el diálogo entre ambas partes, que continúa.

El presidente Zelaya, quien permanece refugiado en la Embajada de Brasil desde el 21 de setiembre, estuvo representado en el diálogo por sus ministros de Gobernación, Víctor Meza, y Trabajo, Mayra Mejía, y el coordinador del Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado, Juan Barahona.

En tanto, a Micheletti lo representan Vilma Morales, ex presidenta de la Corte Suprema de Justicia; Armando Aguilar Cruz, uno de los directores del Banco Central, y Arturo Corrales, empresario y político.

Sin avances

Barahona dijo que en el diálogo «no hay ningún acuerdo, ningún avance». «Para nosotros, la resistencia, hay dos puntos que no son negociables: la restitución del presidente Zelaya y nunca renunciaremos a la instalación de una asamblea nacional constituyente», expresó.

Esa instancia implicaría un intento de habilitar la reelección presidencial, lo que no está permitido por la Constitución vigente. El Frente de Resistencia, leal a Zelaya, anticipó que participará en el diálogo hasta el 15 de octubre, «si en ese plazo no hay nada, pues no sabemos qué va a pasar», dijo Barahona.

Planteos

La misión de la OEA afirmó haber planteado que es necesario el restablecimiento y la permanencia de todas las garantías constitucionales, la restitución de todos los medios de prensa cerrados por el régimen de facto, que se permita el normal contacto de Zelaya con sus representantes en la mesa de diálogo y que se facilite una vida digna dentro de la Embajada de Brasil.

Al respecto, si bien Micheletti anunció el levantamiento del estado de sitio hace tres días, la novedad no fue publicada en el Boletín Oficial, por lo que siguen en vigencia la censura y la prohibición de manifestarse.

No obstante, centenares de manifestantes del Frente de Resistencia llegaron a las instalaciones del hotel donde se alojó la misión de la OEA para exigir la restitución inmediata y sin condiciones del presidente Zelaya.

Micheletti, quien recibió en los últimos días a una decena de congresistas estadounidenses, subraya en estas horas éxitos en el plano internacional en torno a un relajamiento de las presiones. Medios de comunicación -casi todos afines al régimen de facto-, empresarios y políticos reflejaban un aire de triunfalismo frente a las «imposiciones» de la OEA y la comunidad internacional, recuperando el tono desafiante.

En Washington, el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Ian Kelly, destacó como «importante» que «hubo un tono positivo» en las reuniones, «por primera vez bajo la mediación de los cancilleres de la OEA entre ambas partes».

Agencias ANSA, AFP y EFE

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