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Tregua: por 6 meses el FMI no cuestionará estadísticas
Christine Lagarde
Las negociaciones de Hernán Lorenzino con el chileno Nicolás Eyzaguirre parecieron así tener resultados concretos. El ministro de Economía y el director para el Hemisferio Occidental del organismo son viejos conocidos que discuten sobre el país desde que Lorenzino era secretario de Finanzas de Carlos Fernández primero y de Amado Boudou después. La relación entre ambos es directa. Fue Lorenzino en su momento el que tuvo que tomar la posta desde octubre de 2010, cuando en la cumbre conjunta de otoño de ambos organismos se incluyó en el documento final que si para abril de 2011 el país no modificaba la medición de la inflación y no aceptaba las inspecciones del artículo IV, habría sanciones. Se especulaba incluso en esos días sobre la posibilidad cierta de que la Argentina perdiera su sillón en el fixture de gobernadores.
El ministro comenzó a recomponer personalmente una relación con Eyzaguirre, al que había conocido cuando vivió por tres meses en Washington, antes de ser secretario de Finanzas. Se consiguió primero, con ayuda del agravamiento de la crisis económica europea, que el tema argentino dejara de ser importante para el FMI. En la cumbre de primavera del FMI- BM de Washington de abril el tema salió de agenda. Lo mismo pasó en esta misma ciudad en octubre del año pasado. Ahora, directamente la cuestión dejó de discutirse abiertamente en los foros de debate. Esto no quiere decir que la cuestión FMI-IPC no esté presente. La negociación hasta la cumbre de octubre próximo en Japón se concentrará en que el FMI acepte que recién el nuevo índice de medición de precios nacionales comience a aplicarse desde diciembre de 2013 y que el primer dato concreto de la nueva medición se anuncie un año y un mes después, en enero de 2014. El Fondo quiere que haya mediciones preliminares y que éstas comiencen ya para fin de este año.
El FMI parece ya convencido de que no tendrá suerte (al menos mientras su atención esté concentrada en Europa y sus crisis) en presionar para que la Argentina se abra a las inspecciones del FMI del tipo artículo IV. Por ahora, ni el Gobierno ni el organismo que maneja Christine Lagarde lo tienen en agenda.


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