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Tregua con campo no aísla a Moreno
Guillermo Moreno
A pesar de la queja de gobernadores e intendentes, el secretario de Comercio sigue estrechamente -»minuto a minuto» se dijo- vinculado al manejo de los miles de toneladas de forraje que distribuye el Gobierno entre los chacareros golpeados por la falta de lluvias.
Voces
En su edición de ayer, Ámbito Financiero anticipó el giro, apenas incipiente, del Gobierno en su relación con el campo a partir del drástico impacto de la sequía. Durante el día, las voces oficiales sonaron en esa dirección. Hablaron Sergio Massa y Florencio Randazzo.
De todos modos, las frases de acercamiento con los productores no suponen, como teóricamente había dispuesto la semana pasada Cristina de Kirchner, apartar a Moreno y sus «punteros» rurales -el más visible es Juan Garciarena de Puán-, del operativo de asistencia.
Este diario lo relató el último viernes. Una lluvia de quejas de intendentes y del propio Daniel Scioli pusieron en alerta a la Casa Rosada sobre la actuación de Moreno en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Por entonces, se había acordado aislar al secretario. Aún no ocurrió.
En concreto, lo acordado era que Moreno tome distancia y la asistencia se efectivice a partir de los intendentes aunque sin, al menos en esta etapa, dar intervención directa a las entidades del campo. Los alcaldes tienen más juego, pero ahora deben lidiar, además, con Moreno, que los llama y los interroga sobre cuánto y a quiénes les dan el forraje.
Como siempre, Kirchner da una caricia y un pellizco. Aceptó, a regañadientes, la sugerencia de bajar el tono de confrontación con el campo pero, en simultáneo, deja que el polémico funcionario continúe vinculado al reparto de forraje entre los productores.
Coro
De todos modos, a modo de gesto, ayer a coro Massa y Randazzo afirmaron que existe voluntad del Gobierno de salir en auxilio de los productores y se habló de una asistencia de entre 500 y mil millones de pesos para financiar ese programa de ayuda contra la sequía.
En la misma dirección, Scioli se reunió con el titular de CARBAP, Pedro Apaolaza. El bonaerense continúa con una agenda activa en el tema: dictó emergencias, reclamó asistencia y puso a su ministro de Asuntos Agrarios, Emilio Monzó, a patrullar la provincia de punta a punta.
En simultáneo, Massa se vio ayer con el salteño Juan Manuel Urtubey, una de las provincias afectadas por la sequía. Algo es claro: el tema es inevitable y quedó demostrado tras la reunión que, anteayer, mantuvieron Sergio Uribarri y Alfredo de Angeli. Una cita así, un mes atrás, era inconcebible.
El proceso avanza a paso lento. El objetivo de la Casa Rosada, donde parece haber
-luego de un sinnúmero de diferencias en otros temas- un criterio unificado que muestra, por caso, a Randazzo y Massa con un mismo libreto, es marcar la cancha entre los productores y los «dirigentes».
En su búnker de Olivos, Kirchner interpreta que en las entidades hay grupos que están volcados abiertamente a la oposición y que, por tanto, son «irrecuperables». Quiere, entonces, distinguir entre los que «politizan el reclamo» y los que piden ayuda al Gobierno.
«Los que estaban en Mar Chiquita con Carrió y Solá no quieren soluciones, están en la competencia electoral. A los otros, los que están padeciendo la sequía, hay que asistirlos en todo lo que podemos», es la indicación que baja a los intendentes y gobernadores desde la Casa Rosada.
P.I.

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