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Tres generaciones
Alfredo Di Stefano, Lionel Messi y Diego Maradona,
en la premiación del futbolista del Barcelona como el mejor jugador de la liga española.
La corta ceremonia alcanzó para que Lio mostrase su particular emoción («Estoy muy orgulloso que sean ellos quienes me hayan entregado este premio») y para que Maradona tuviera el primer contacto con la prensa desde que arribó a España. «Yo me siento fantástico dirigiendo a la Selección argentina», y hasta se animó a vaticinar la actuación blanquiceleste en la próxima Copa del Mundo, «Nosotros vamos a dar guerra en Sudáfrica. Ganar el título depende de muchas cosas. El que esté mejor, el que tenga mejor grupo, el que no tenga lesionados ...Es un torneo corto y vamos todos con mucha ilusión» y terminó su punto de vista con una frase, tan contundente como cierta, cuando le preguntaron si España es candidata a ser por primera vez campeón del mundo: «Los favoritos nunca ganan».
Antes, a primera hora de la destemplada tarde madrileña, Diego pudo contar con casi la totalidad de los convocados (sólo faltaron Nicolás Pareja, afectado al Espanyol por la Copa del Rey y Jonás Gutiérrez) con las novedades de tener por primera vez en la previa del partido del sábado a Messi, Sergio Agüero, Maxi Rodríguez y Diego Perotti. Los movimientos físicos y el trabajo con pelota en espacios reducidos más los disparos a los arqueros que se realizaron para culminar la cesión de entrenamiento sirvieron para comprobar que Kun está recuperado de la fatiga muscular que lo afectaba en los últimos días y que hasta de los médicos del Atlético Madrid recibió el visto bueno para estar presente el sábado, aunque sea unos minutos.
Ayer, por Radio Del Plata, rompió el silencio Miguel Ángel Lemme. «Me hubiese gustado que me lo diga personalmente, pero él me dijo que se trataba de un cambio. Diego fue quien siempre tomó las decisiones y lo acepto».


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