El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, se reunió ayer con el interbloque oficialista de Cambiemos y aseguró ante ellos que no existe una intención del Gobierno de imponer una ley "integral de reforma laboral" como ocurrió en Brasil, sino primordialmente en un blanqueo para formalizar a los trabajadores. El objetivo es no tener un traspié como el que aconteció el año pasado con la reforma política.
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Según pudo saber este diario de varios integrantes que participaron del encuentro, el ministro primero mostró cifras de empleo y luego comenzó a remarcar una serie de puntos para mejorar en el corto plazo. Por caso, se refirió a la necesidad de que las provincias adhieran a la ley de ART que votó el Congreso y la búsqueda de consenso para bajar los aportes patronales.
El funcionario además dejó en claro que ningún proyecto tendrá como consecuencia la afectación del poder adquisitivo del salario y apostó a los acuerdos con la CGT -ratificó que la relación con la central "mejoró"- y las modificaciones en los convenios colectivos de trabajo.
Triaca admitió también que el proceso electoral "le quita tiempo a muchos de estos temas para poder construir consenso". Por otra parte, reiteró que no están dadas las condiciones para que la CGT convoque a un paro general, si bien reconoció que hay sectores de trabajadores que "aún tienen dificultades".
Estuvieron en el cónclave con Triaca el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo; la jefa de la bancada del PRO en esa cámara, Laura Rodríguez Machado; el radical y jefe del interbloque de Cambiemos, Ángel Rozas (Chaco), Julio Cobos (Mendoza), Luis Naidenoff (Formosa) y la jujeña Silvia Giacoppo, entre otros legisladores.
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