• POR TRADICIÓN SE INTERCALA COMANDO. • DEBERÍA PASAR ESTE AÑO A LA CÁMARA ALTA. La dependencia quedó en la mira de Mauricio Macri, que en octubre pasado dijo que tiene “más empleados” que “las más grandes del mundo”.
Juan Carlos Marino, Emilio Monzó, Teresa García y Norberto Di Próspero.
Con la temporada estival en vigencia y la mayoría de los legisladores desactivados de la labor parlamentaria -descanso, peripecias provinciales o partidarias-, el Congreso ofrece una serie de disputas en el submundo, el más jugoso y donde se definen manejos millonarios de fondos, aunque ello traiga aparejado varios problemas. A la espera de la llegada de los Reyes Magos, las cámaras de Diputados y Senadores se disputan por estos días el control de la Biblioteca del Congreso, uno de los lugares mencionados por Mauricio Macri en octubre pasado por la cantidad extra de empleados que tiene esa dependencia.
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Anteayer, Ámbito Financiero contó el operativo "ring raje" del presidente de Diputados y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó, a una delicada responsabilidad de la cual tiene que hacerse cargo la cámara que comanda: la descontrolada Dirección de Ayuda Social (DAS), la obra social de los empleados legislativos que, entre otras cuestiones irrisorias, no permite triangular aportes. Esa tarea, así como la de registrar el movimiento de la biblioteca, se turnan entre las cámaras. Para el caso de la DAS, el Senado estaría por comenzar el tercer año consecutivo de "vigilancia".
En 2016, la cámara alta gatilló una auditoría, cuyos resultados fueron publicados por este diario. Las informaciones dejaron mal parado al líder del mayoritario gremio legislativo (APL), Norberto Di Próspero, otrora "compañero" del caído en desgracia Amado Boudou.
Pero a la negativa de Monzó a hacerse cargo de la DAS se le suma otro conflicto: la cámara baja no respondió los pedidos del Senado para derivar el manejo de la biblioteca. Por caso, en la presidencia aún aparece -según la página web de esa dependencia- la diputada nacional -mandato cumplido- y actual legisladora bonaerense ultra K María Teresa García. El vice es el senador Juan Carlos Marino, de la Unión Cívica Radical.
"Hay repartidos por el Estado rincones y recovecos donde funcionarios de todos los gobiernos, en todos los niveles lograron ubicar amigos, parientes, militantes de sus agrupaciones. Un ejemplo que descubrí hace muy poco es el de la Biblioteca del Congreso de la Nación, que tiene más empleados que las bibliotecas más grandes del mundo, que pasó de menos de 500 a más de 1.700 empleados en los últimos años", señaló Macri en octubre pasado.
En esa ocasión, el Presidente preguntó: "¿Qué ha pasado este tiempo para que aumentara así, qué compromiso tienen con la gente, quiénes la administran?; 1.700 es un número escandaloso para una biblioteca, una vergüenza y, sobre todo, si comparamos con la Biblioteca del Congreso de Chile, que tiene menos de 250 empleados. Este tipo de estafas, sí, porque son estafas, se tienen que terminar, no hay más lugar para esto".
Tras las declaraciones de Macri, Di Próspero replicó: "Que un Presidente diga que se enteró hace poco cuando también fue diputado de la Nación me da mucha tristeza. Le preguntaría si en su mandato, cuando presentaba proyectos, nunca utilizó los servicios de nuestra querida biblioteca. Invitó al Presidente a que la recorra, a que la vea y que después saque una conclusión: si hay mucha gente, poca gente; si el número de gente que le dijeron es real, no es real; si vale la pena invertir en la cultura, en la lectura, en la investigación, en la capacitación, en la formación".
García tampoco se calló. "Su Gobierno aumentó la planta de empleados del Estado nacional. Usted incrementó en un 25% promedio la estructura de la Administración Pública. Es decir, despidió trabajadores para poner empleados lo más amarillo posible. Así que el cuentito de la austeridad, a otro; no a mí", disparó.
La flamante legisladora provincial García además resaltó en esa ocasión: "Si tiene algo que averiguar, pida los datos; los tengo bien a mano. Y si le sirve, le comento al pasar que bajo mi administración la Biblioteca no sólo no subió en cantidad de empleados, sino que bajó. Cualquier consulta de nombramientos anteriores, vaya por el lado de sus socios que eran quienes la administraban".
Cuando se generó esa polémica, sectores cercanos a gremios parlamentarios reconocieron a Ámbito Financiero que la Biblioteca del Congreso es, entre otras cosas, un foco importante de votos a favor de Di Próspero, que "cerca de 500 personas sobran" allí y que "hay más empleados que libros". Quienes salen perjudicados por todos estos dardos son los empleados que de lunes a viernes trabajan sin chistar en esa dependencia.
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