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Trigo: un rinde que exige afinar las maquinarias
Limpieza y mantenimiento del equipo, seguro y ART con buen alcance y respaldo, y un inteligente acuerdo entre propietarios y contratistas son algunas cuestiones clave, especialmente en campañas complicadas.
Un informe preparado por el grupo CREA de La Paz, Entre Ríos, recomienda tener en cuenta aspectos como controlar la tarea de la trilladora y realizar acuerdos con los contratistas para que hagan un trabajo cuidadoso y así «evitar dejar mucho grano en el potrero».
Acuerdos
«En el caso de acuerdos con contratistas ocasionales, es conveniente tener en cuenta que las tarifas, medidas en pesos por hectárea, siempre deben considerar las pérdidas finales generadas por el trabajo, para evaluar cuán caro o barato se pagó el servicio», afirmó a Ámbito del Campo Allan Cameron, miembro de CREA. Puede haber tarifas que si bien comienzan siendo baratas se convierten en muy onerosas por el gran volumen de trigo que queda desperdigado en el campo.
En ese sentido, Cameron trae un ejemplo: el productor «A» paga $ 180 por hectárea por el servicio y el contratista cosecha 100 kilos por hectárea, menos de lo que podría haber levantado en caso de trillar a una velocidad adecuada; esos 100 kg/ha, a un valor de u$s 150/ha, representan alrededor de $ 60/ha que dejará de percibir el productor.
En cambio, el empresario «B» abona $ 220/ha por un servicio que efectivamente logra trillar esos 100 kg/ha que perdió el productor «A»; en ese caso, si bien pagó $ 40/ha más por el servicio, en términos netos terminó con una diferencia a su favor de $ 20/ha por una mayor eficiencia del servicio de cosecha. «En muchas ocasiones se comparan valores nominales pagados por el servicio en diferentes zonas y situaciones, sin considerar este aspecto que es vital para la rentabilidad de la empresa», apunta Cameron.
Porcentajes
En lo que respecta a acuerdos de largo plazo entre empresario agrícola y contratista, lo más razonable es establecer un porcentaje sobre lo cosechado según una escala de rindes con un piso que garantice la cobertura de costos al contratista y un techo que evite transferir excesivas ganancias a aquél en caso de rindes elevados. Los puntos a vigilar en el trabajo de la trilladora son, entre otros, el ajuste de la separación del cóncavo, el cual debe posicionarse de manera tal que no queden granos en la espiguilla ni que se vayan por la cola, una apertura adecuada de zaranda y un ajuste correcto de las cuchillas con respecto a los puntones.
En cebada cervecera es recomendable ser cuidadoso con aquellos aspectos que podrían generar daño en el grano, tales como un cierre excesivo del cilindro o una velocidad más rápida de lo conveniente del cilindro o del rotor. Otro aspecto importante es la velocidad del molinete, ya que si es excesiva, puede causar pérdidas por desgrane.
Un aspecto importante -asegura el trabajo de CREA- lo constituye la limpieza y el mantenimiento del equipo, para evitar así la posibilidad de incendios generados por cosechadoras y tractores mantenidos sin los debidos recaudos, hechos que no son temas menores. Un equipo que no está debidamente limpio incrementa las probabilidades de generar un incendio (riesgo que es particularmente mayor en la cosecha fina). Siempre será conveniente, además, que el seguro de la cosechadora cuente con una extensión por eventuales daños generados al cultivo en caso de incendio.
En el caso de contratistas, todo personal ajeno a la empresa que ingrese al campo debe estar debidamente dado de alta en una ART: no asegurarse de esto implica exponerse a un riesgo por demás elevado.
Otras de las cuestiones por verificar son las balanzas de las monotolvas que acarrean el trigo a los silos: cada tanto es necesario calibrarlas para evitar imprecisiones.

