7 de junio 2013 - 00:00

Trinchera ultra-K reaviva fantasía de Cristina 2015

De visita por Tucumán, Cristina de Kirchner encabezó un acto y se mostró con Beatriz Rojkés de Alperovich, esposa del cacique local y segunda en la línea, y con Susana Trimarco, madre de Marita Verón.
De visita por Tucumán, Cristina de Kirchner encabezó un acto y se mostró con Beatriz Rojkés de Alperovich, esposa del cacique local y segunda en la línea, y con Susana Trimarco, madre de Marita Verón.
Ella, Cristina de Kirchner, pidió que no se hagan los rulos, llamó a Diana Conti -luego de que la diputada habló de una "Cristina eterna"- para que se autodesmienta y al menos dos veces dijo que no impulsará una reforma de la Constitución.

Entre gestos públicos y planteos reservados, la Presidente pareció enterrar la hipótesis de un tercer mandato K, al menos en su figura. Sin embargo, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, reavivió esa variable.

"No se me ocurre otro nombre que no sea ella", fue la respuesta que eligió el funcionario al ser consultado sobre la posibilidad de un heredero K en 2015 cuando termine el mandato de la Presidente.

Abal Medina despabiló de ese modo la teoría continuista que habita en amplios sectores K que advierten la ausencia de un posible candidato, al menos con volumen propio, para ser el sucesor de Cristina de Kirchner como parte del ala ultra-K.

Fue, además, un reproche a Daniel Scioli, que reeditó la línea discursiva presidencial respecto de que, según la Casa Rosada, el bonaerense "no pone la cara" por el Gobierno.

Sobre Scioli, Abal Medina objetó "la diferencia de pelear con menos énfasis", lo cual, dijo, "a quienes creemos que hay que seguir profundizando el modelo nos genera dudas".

Luego de una larguísima exposición en el Senado, donde fue duramente criticado por la oposición, el jefe de Gabinete se animó a un coaching radial sobre las variables futuras del kirchnerismo.

Volvió, sin margen, a la vieja receta de la continuidad de Cristina, algo que está expresamente prohibido por la Constitución nacional.

Equívocos

En el tironeo permanente, aunque de variada intensidad entre Olivos y La Plata, los dichos de Abal Medina sembraron un equívoco cuando trascendieron palabras de Cristina Álvarez Rodríguez, ministra de Gobierno de Scioli, quien pidió apoyo para la Presidente y para Scioli.

"Para defender la década ganada necesitamos legisladores nacionales y provinciales que apoyen fuertemente las gestiones de ambos mandatarios",
dijo la funcionaria sciolista que forma parte, dentro del núcluo del gobernador, del sector acuerdista con el Gobierno.

Álvarez Rodríguez reclamó lo que reclama Scioli: que el "aguantar los trapos" que exigió Juliana Di Tullio se replique a nivel legisladores K bonaerense respecto al gobernador.

A pesar de refutaciones y entreveros, Cristina de Kirchner cambió el eje: de paso por Tucumán, en vez de hablar contra Scioli y otros referentes del oficialismo que, según ella, no se comprometen como deberían, se dedicó a elegir a la oposición como blanco móvil.

Giro

Es un giro. En la primera salida a las provincias en esta precampaña que ya la llevó cuatro veces al conurbano bonaerense, la Presidente estuvo en Tucumán junto a José Alperovich, desde donde criticó a los dirigentes opositores porque "se la pasan hablando" del Gobierno en lugar de expresar "lo que piensan hacer" con el país. "Tal vez porque no saben qué hacer", toreó.

En ese tono, reclamó un "debate democrático" con los sectores anti-K.

"¿Saben cuál es el problema? Se la pasan hablando de nosotros y deberían hablar de ustedes, de lo que piensan hacer, porque nadie está enterado en la Argentina. Tal vez porque no saben qué hacer, o tal vez porque ya estuvieron en el Gobierno e hicieron cosas que mejor no recordar", dijo la Presidente.

Fue la primera referencia puntual contra la oposicón en tono de campaña de cara a las primarias del 11 de agosto y a las generales del 27 de octubre y cambia el eje luego de haber dedicado varias tarimas a cuestionar a dirigentes del propio espacio K.

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