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Trump baja otra bandera: deja de lado la idea de romper el NAFTA
El jefe de la Casa Blanca admitió que una decisión tan drástica tendría costos severos para México, Canadá y su propio país. Así, explicó, buscará en principio una renegociación.
ENTRE LOBBIES. Donald Trump, ayer en la Oficina Oval de la Casa Blanca al firmar un memorándum para la industria del aluminio.
En la conversación, el mandatario reiteró a sus homólogos la voluntad de renegociar el pacto tras las informaciones publicadas por varios medios estadounidenses acerca de que la Casa Blanca estaba preparando una retirada unilateral del NAFTA a través de una orden ejecutiva (decreto).
Antes las versiones, Peña Nieto decidió el miércoles a la tarde llamar a Trump, a quien le advirtió que esa no era la mejor forma de conseguir una buena renegociación, si informó en México.
El ministro de Relaciones Exteriores de México, Luis Videgaray, confirmó que el decreto de salida de Trump "fue una posibilidad real. Tenemos confirmado que es algo que se estaba considerando, (aunque) no era una decisión que hubiera estado tomada".
Hasta ahora Trump había dirigido al vecino del sur sus críticas más duras sobre los efectos dañinos del tratado para Estados Unidos, pero en los últimos días había pasado a acusar a Canadá de perjudicar a los agricultores y productores de leche estadounidenses.
Además, impuso un arancel del 20% a la madera de coníferas procedente de Canadá por considerar que ese producto está subvencionado ilegalmente para ganar competitividad.
La renegociación o abandono del NAFTA fue una de las principales promesas de campaña electoral de Trump, que hizo del nacionalismo económico una de sus prioridades.
Para renegociar el Nafta Trump debe notificar al Congreso su intención con un plazo de 90 días de anticipación. Si decide retirarse del pacto puede hacerlo directamente, seis meses después de notificar a las otras partes.
México y Canadá son el segundo y tercer mayor socio comercial de Estados Unidos, detrás de China. El 80% de las exportaciones mexicanas va a Estados Unidos y el 75% de las canadienses sigue ese camino, por lo que la ruptura del tratado podría provocar daños severos a las economúias de ambos países.
Pero también en Estados Unidos hay sectores interesados en que el bloque se mantenga, tanto en la industria como en la agricultura.
México es un importante comprador de productos agrícolas estadounidenses y está empezando a mirar hacia otros países, como Argentina y Brasil para abastecerse de maíz o Nueva Zelanda para comprarle más leche. Hoy México es el primer comprador de leche de Estados Unidos.
| Agencias EFE, ANSA, DPA y Reuters |


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