Trump cantó victoria: avaló la Corte su polémico veto al ingreso de musulmanes
La medida entrará en vigor esta semana y afecta sobre todo a refugiados. Pero la decisión es parcial y puede ser revertida cuando el tribunal estudie la cuestión de fondo a partir de octubre.
OPORTUNIDAD. La decisión de la Corte Suprema llegó cuando el Gobierno de Donald Trump transita sus horas más bajas debido al escándalo por la injerencia rusa en la campaña electoral de 2016. Ayer se mostró animado durante la recepción del primer ministro de la India, Narendra Modi.
Washington - La Corte Suprema de EE.UU. concedió ayer una victoria al presidente, Donald Trump, al admitir a trámite el caso de su veto migratorio y permitir la entrada en vigor de algunas partes de su iniciativa, destinada a prohibir la entrada de refugiados y nacionales de seis países de mayoría musulmana.
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"La decisión unánime de la Corte Suprema es una victoria clara para nuestra seguridad nacional", dijo Trump en un comunicado, difundido por la Casa Blanca. "Como presidente, no puedo permitir que entre en nuestro país gente que quiere hacernos daño. Quiero a gente que pueda amar a EE.UU. y a todos sus ciudadanos, y que vayan a trabajar duro y ser productivos", subrayó Trump, que emitió su veto supuestamente para frenar el terrorismo yihadista. La decisión de la máximo órgano judicial del país implica que el Gobierno podrá negar la entrada al país a cualquier individuo que no pueda probar que tiene familiares en territorio estadounidense o que tiene planes ya establecidos para trabajar o estudiar en organizaciones locales. En concreto, establece que la Casa Blanca podrá prohibir el ingreso a quienes "no tengan ninguna relación genuina con una persona o una entidad de EE.UU.".
Por tanto, la decisión de los jueces afecta sobre todo a los refugiados, que por definición están huyendo de sus países de origen y, en teoría, no tienen por qué tener ninguna relación con el lugar de acogida. La orden ejecutiva de Trump buscaba anular durante 120 días el programa de recepción de refugiados, así como prohibir durante 90 días el ingreso de los ciudadanos de seis países de mayoría musulmana (Irán, Somalia, Sudán, Siria, el Yemen y Libia).
La semana pasada, el abanderado republicano afirmó que la orden podría entrar en vigor en 72 horas si las cortes levantaban el bloqueo que había impedido su implementación. Por el momento, el Gobierno de EE.UU. no especificó cuándo ejecutará la parte del veto autorizada y el Departamento de Seguridad Nacional se limitó a revelar en un comunicado que "dará detalles adicionales sobre su implementación" después de hacer las consultas pertinentes con los departamento de Justicia y de Estado.
Trump trató de imponer su veto por primera vez el 27 de enero, cuando firmó una orden ejecutiva que entró en vigor de manera inmediata y sembró el caos en aeropuertos de todo el mundo. Esa prohibición fue bloqueada por la Justicia y, entonces, el 6 de marzo, Trump firmó un nuevo decreto que, a diferencia de la anterior, dejaba fuera a los ciudadanos de Irak y modificaba la provisión sobre refugiados sirios al prohibir su entrada al país durante 120 días y no de manera indefinida, como establecía el proyecto original. Esa segunda orden nunca llegó a funcionar porque fue bloqueada primero por jueces en Hawai y Maryland y, luego, por la Corte de Apelaciones del Distrito Cuarto, en Richmond (Virginia), y la Corte del Distrito Noveno, con sede en San Francisco. Estos tribunales de apelaciones, instancia inferior a la Corte, bloquearon la implementación de la orden porque consideraron que podría suponer un abuso de poder del presidente y porque supuestamente discrimina a los musulmanes como minoría religiosa, lo que viola la Constitución .
Frente a esos argumentos, el Gobierno defendió en todo momento que el veto fue proclamado dentro de la capacidad que la Constitución otorga al presidente para decidir sobre asuntos de seguridad nacional.
Uno de los principales argumentos del Gobierno para imponer su veto fue que países como Siria, Sudán y Yemen no tienen los mecanismos adecuados para examinar a las personas que viajan a EE.UU. y determinar si representan o no una amenaza para el pueblo estadounidense. La Corte Suprema estudiará la legalidad del veto durante su próximo período judicial, que comienza el primer lunes de octubre de 2017 y terminará en junio de 2018.
En ese marco, la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) celebró la decisión de la Corte de tomar el caso y analizarlo en la primera sesión. "El veto antimusulmán de Trump viola el principio constitucional más fundamental de que el Gobierno no puede favorecer o desfavorecer cualquier religión", dijo Omar Jadwat, director del proyecto de derechos de inmigrantes de la organización.