28 de agosto 2017 - 00:00

Trump presionó a la Justicia para que dejara de investigar a Arpaio

Washington - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le pidió al fiscal general, Jeff Sessions, que dejara de investigar al sheriff racista que finalmente indultó el viernes pasado, Joe Arpaio, de acuerdo con funcionarios citados por los diarios The Washington Post y The New York Times.

El Times contó que el presidente se juntó con Sessions y con Donald F. McGahn II, el asesor legal de la Casa Blanca, y les preguntó cuáles eran las posibilidades de ayudar a Arpaio, quien entonces se enfrentaba a una condena de hasta seis meses de cárcel después de haber sido hallado culpable de desacato a los tribunales por un caso de discriminación racial. Tanto McGahn como Sessions respondieron al presidente que el caso no podía ser eliminado.

El viernes pasado, Trump decidió indultar a Arpaio, un exsheriff del condado de Maricopa, en el estado de Arizona, que ocupó el cargo entre 1993 y 2017, y se hizo famoso por su mano dura contra los inmigrantes indocumentados y por las severas condiciones en la cárcel bajo su jurisdicción.

El caso criminal de Arpaio se remonta casi una década atrás, cuando el Departamento de Justicia inició una investigación en su contra por violar los derechos civiles de los latinos a raíz de las numerosas quejas por lo que sucedía en Arizona. De acuerdo con la investigación, los agentes paraban a conductores sólo por su aspecto particular, detenían a personas por la mera sospecha de que fueran indocumentados y los entregaban a las autoridades migratorias; todo por órdenes explícitas del entonces sheriff.

En 2011, la Justicia falló y le ordenó a Arpaio que pusiera fin a su política de persecución y discriminación, pero el entonces sheriff continuó.

El símbolo del racismo policial en Arizona finalmente fue condenado en 2015 por desobedecer a una orden judicial y hasta el viernes pasado, cuando fue indultado, esperaba la ratificación de su condena, que como máximo lo confinaría seis meses a una cárcel común. Esta decisión fue vista por muchos analistas y detractores del mandatario como un nuevo endurecimiento de su discurso racial y de su política restrictiva de inmigración.

Agencia AFP

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