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Trump propuso frenar la crisis de opiáceos con pena de muerte para traficantes
El Presidente lanzó un plan para combatir la epidemia que causó en los últimos años la muerte de cientos de miles de personas. También quiere llevar a juicio a empresas farmacéuticas y a médicos por la venta y prescripción masiva de analgésicos. La aplicación de la pena capital es difícil.
RESPUESTA. Además del polémico punto de la pena capital, el plan de Donald Trump incluye la reducción de la prescripción de analgésicos fuertes.
"El Departamento de Justicia solicitará la pena de muerte contra los traficantes de droga siempre que sea posible según las leyes existentes", dijo la Casa Blanca, sin especificar más.
Pero más allá de su resonancia, el anuncio de Trump podría quedarse en la fase de mera exhibición política, pues su implementación, su alcance y su eficacia son objeto de muchas dudas.
La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) denunció inmediatamente la propuesta del Gobierno, que calificó de "absurda", y destacó que la Corte Suprema había "rechazado regularmente el uso de la pena de muerte en los casos en los que la persona acusada no fuera culpable de asesinato".
El plan de la Casa Blanca también espera "reducir la demanda" de opiáceos a través de la educación y de la lucha contra la prescripción excesiva.
En este último punto, la administración Trump adelantó que perseguirá tanto civil como penalmente a médicos doctores, productores y distribuidores de opiáceos que no cumplan la normativa, entre ellos las compañías farmacéuticas.
"Da igual que seas traficante, médico o fabricante, si vendes veneno te perseguiremos y te haremos responsable", dijo el presidente.
Según un informe de la ONG Harm Reduction International, Estados Unidos forma parte de la treintena de países en el mundo donde la ley establece la pena de muerte para ciertos delitos relacionados con el tráfico de drogas. Pero solo siete de ellos, incluidos China, Filipinas, Irán y Arabia Saudita, recurren a esta con frecuencia.
Si bien reconoció que era posible que Estados Unidos no estuviera "preparado para eso", Trump puso el ejemplo de los países que usan la pena capital y consiguen, según dijo, resultados convincentes contra este "flagelo".
"Yo viajo y pregunto: ¿cómo manejas los problemas con las drogas?", relató el presidente. "No tenemos un problema de drogas", continuó, recreando la conversación que usó de ejemplo. "Tenemos una tolerancia cero para los vendedores de drogas. Tenemos la pena de muerte", comentó.
En el pasado, el presidente también alabó en varias ocasiones el "increíble trabajo" del primer mandatario de Filipinas, Rodrigo Duterte, cuya ofensiva gubernamental contra las drogas ha dejado 4.000 muertes en redadas policiales, aunque se estima que el número total de víctimas supera las 7.000.
La idea fue tajantemente rechazada por la oposición demócrata.
"No resolveremos la crisis de los opiáceos con encarcelamientos y ejecuciones", advirtió el senador demócrata de Massachusetts, Ed Markey.
"Las propuestas extremas como el uso de la pena de muerte solo perpetúan el estigma de infamia asociado con el uso de opiáceos y son una distracción del debate necesario sobre las iniciativas de salud pública indispensables para salvar vidas", estimó.
Desde el restablecimiento de la pena capital federal en 1988, el Departamento de Justicia de Estados Unidos pidió esa sanción para 300 acusados, y menos de 80 fueron condenados. De este total, solo se llevaron a cabo tres ejecuciones federales.
Kellyanne Conway, la consejera de la Casa Blanca, detalló preocupantes estadísticas para apoyar el plan de Trump. "En 2016, las muertes por sobredosis de opiáceos superaron las muertes por cáncer de mama", dijo. "Nueve de cada 10 nuevos usuarios de heroína comienzan a través de un medicamente a base de opiáceos recetado", agregó.
| Agencias AFP, DPA, EFE y ANSA |


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