14 de diciembre 2016 - 00:00

Trump ratificó al CEO de Exxon, cercano a Rusia, como canciller

El ejecutivo está bajo escrutinio por su estrecha relación con Vladímir Putin. Los expertos sostienen que su participación en el Gobierno conduciría a un conflicto de intereses.

VIEJOS CONOCIDOS. En esta foto de 2012, el presidente Vladímir Putin se saluda con el CEO de Exxon, Rex Tillerson, nominado por Donald Trump para ocupar la Secretaría de Estado.
VIEJOS CONOCIDOS. En esta foto de 2012, el presidente Vladímir Putin se saluda con el CEO de Exxon, Rex Tillerson, nominado por Donald Trump para ocupar la Secretaría de Estado.
Washington - El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, hizo ayer oficial la elección de Rex Tillerson como su secretario de Estado, el jefe ejecutivo de la petrolera ExxonMobil, quien podría tener problemas para su confirmación en el Senado dados sus probados vínculos con Rusia, señalaron analistas.

Desde que el nombre de Tillerson surgió como candidato para el cargo, varios republicanos de peso expresaron reservas sobre sus años de trabajo en Rusia y Medio Oriente en nombre de la multinacional, aunque algunos de los legisladores suavizaron sus palabras luego de que el anuncio se hizo oficial.

Uno de los más claros al exponer sus dudas sobre Tillerson fue el senador cubano-estadounidense Marco Rubio, quien además es miembro del Comité de Asuntos Exteriores, donde se celebran las primeras audiencias de escrutinio sobre el empresario petrolero y en las que solo un voto en contra de un legislador puede bloquear el procedimiento.

"El próximo secretario de Estado debe ser alguien que vea el mundo con claridad moral, libre de posibles conflictos de intereses, y que tenga un claro sentido de los intereses de Estados Unidos y fuerte defensor de sus objetivos de política exterior. Espero con interés saber más sobre su historial y sus puntos de vista", dijo en un comunicado.

Asimismo, el senador republicano por Carolina del Sur Lindsey Graham, quien quiere una investigación bipartidista sobre la influencia rusa en las elecciones estadounidenses, dijo que espera "que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia sean el centro" del proceso de confirmación de Tillerson.

Graham calificó como "desconcertante" el hecho de que Putin otorgara a Tillerson la Orden de la Amistad del Kremlin en 2013, mientras que el senador por Arizona John McCain aseguró, en alusión al empresario, que no entendía "cómo alguien podría ser amigo de un antiguo agente de la KGB", refiriéndose al mandatario ruso.

Otro de los que podrían manifestar sus reservas es el también senador por Arizona Jeff Flake, pero después de que la ex secretaria de Estado Condoleeza Rice y el ex secretario de Defensa Robert Gates vieran con beneplácito el nombramiento, el legislador dio a Tillerson el beneficio de la duda.

El directivo de ExxonMobil está bajo escrutinio por sus lazos con el presidente Putin en medio del escándalo suscitado después de que la Agencia Nacional de Inteligencia (CIA) confirmara esta semana que el Kremlin influyó en los resultados de las elecciones presidenciales para favorecer a Trump.

El equipo del electo mandatario está planeando una agresiva campaña de relaciones públicas para ganar la confirmación de Tillerson y disipar lo que ve como una falsa narrativa sobre sus vínculos con Rusia, informó el diario The Washington Post.

En un comunicado, Trump llamó a su designado secretario de Estado la "encarnación del sueño americano" y citó la "tenacidad, la amplia experiencia y la profunda comprensión de la geopolítica" del ejecutivo petrolero.

Los analistas coinciden en que la llegada de Tillerson al Gobierno de Trump pondrá sobre la mesa la posibilidad de levantar las sanciones económicas a Rusia, dado el deseo del presidente electo de facilitar las relaciones con el Kremlin.

Las sanciones económicas internacionales, impuestas después de que Rusia anexó Crimea y dio apoyo a los insurgentes en las provincias orientales de Ucrania, cayeron fuertemente sobre las instituciones financieras y para los intereses de petroleras como ExxonMobil.

Este asunto evidencia también el riesgo de caer en conflicto de intereses, ya que el empresario puede influir directamente en los beneficios de la compañía, aunque venda sus acciones antes de ocupar el cargo.

Agencias EFE y AFP

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