Pese a la decisión, Washington no podrá completar la salida hasta 2020. Amenaza la viabilidad de todo el Acuerdo de París.
“CUENTO CHINO”. Así definió Doland Trump a las investigaciones que adjudican al hombre el aumento de las temperaturas del planeta. Durante el anuncio de ayer el presidente estuvo acompañado por negacionistas.
Washington - El presidente Donald Trump anunció ayer la retirada de Estados Unidos del histórico acuerdo global de 2015 para luchar contra el cambio climático, ignorando las peticiones de aliados y líderes empresariales y cumpliendo un importante compromiso de su campaña.
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"Nos vamos", dijo Trump en una ceremonia celebrada en los jardines de la Casa Blanca, en la que criticó las "draconianas" cargas financieras y económicas que conlleva el denominado Acuerdo de París. El abanderado republicano señaló que comenzará negociaciones para reingresar al pacto global o lograr "una nueva transacción sobre términos que sean justos para Estados Unidos, sus negocios, sus trabajadores, su gente y sus contribuyentes". No obstante, tal como lo afirmaron ayer su pares de otros países y la propia Naciones Unidas, no es posible renegociar los términos.
Con esta acción, el país se apartará de casi todas las naciones del planeta en uno de los asuntos globales más acuciantes del siglo XXI. La salida unirá a EE.UU. con Siria y Nicaragua como los únicos países ajenos al pacto.
Trump recurrió al lema de "EE.UU. Primero", que usó durante la campaña electoral del años pasado, al asegurar que "fui elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no de París". "No queremos que otros líderes y otros países se rían más de nosotros. Y no lo harán", agregó Trump. "Con el objetivo de cumplir mi solemne obligación de protegernos, nos retiraremos del acuerdo climático de París", insistió.
Otro de sus argumentos para justificar su decisión, tuvo que ver con el acceso energético que, en su opinión, está en peligro si no se aprovechan todas las fuentes posibles. "Necesitamos todas las formas de energía estadounidense disponible" o EE.UU. "estará en grave riesgo de caídas y apagones", zanjó, al desestimar los intentos internacionales de impulsar las energías renovables para proteger el medio ambiente.
Pero, de acuerdo con analistas, ejecutar la escisión no será tan fácil como anunciarla. Estados Unidos podrá recién abandonar el acuerdo internacional tras un largo proceso de separación y probablemente recién cuando Trump ya no sea presidente, después de las elecciones de 2020.
La decisión no causó sorpresa ya que los medios venían vaticinando el anuncio. Sin embargo, el tema dividió aguas en la Casa Blanca. Del lado de la permanencia estaban el secretario de Estado Rex Tillerson, con el apoyo de científicos, pares extranjeros y figuras importantes de la economía. De otro lado, los partidarios del estratega nacionalista Stephen Bannon.
Trump estuvo rodeado de detractores del cambio climático cuando hizo su anuncio. Sólo la Heritage Foundation, un "think-tank" archiconservador que niega todo cambio climático, envió cinco representantes al rosedal de la Casa Blanca. A su lado se encontraba el vicepresidente Mike Pence, la cara de los republicanos más tradicionales y una de las pocas grandes fuerzas políticas del mundo que no consideran el cambio climático un gran peligro para la humanidad. Ya el republicano Donald Reagan hizo tirar en 1986 los paneles solares que había colocado en la Casa Blanca su antecesor demócrata, Jimmy Carter.
Desde el punto de vista económico, muchos expertos creen que apostar a las energías más viejas como el carbón o el petróleo quizás logre crear algunos puestos de trabajo en lo inmediato, pero a largo plazo llevará a un callejón sin salida.
Aún está por verse qué impacto tendrá la salida de EE.UU.. Mucho depende de China y también de Rusia. Por lo pronto, el premier chino, Li Keqiang, aseguró en Berlín que su país seguirá cumpliendo con el entendimiento, lo que alegró a su anfitriona, la canciller alemana Angela Merkel.
Además, hoy la Unión Europea y China manifestarán expresamente en una declaración conjunta su apoyo al acuerdo con el que se quiere frenar por "debajo de dos grados (centígrados)" el calentamiento global.
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