7 de febrero 2018 - 00:00

Trump toma de rehén al Gobierno para asegurarse su reforma migratoria

El presidente de Estados Unidos se dijo dispuesto a un cierre de la administración si no se aprueba la construcción del muro fronterizo con México, algo que los demócratas rechazan de plano. Peligra, además, el futuro de 700.000 jóvenes indocumentados.

Protesta. Ante la negativa de los demócratas a ceder en su reclamo, el presidente Donald Trump alentó el cierre de la administración.
Protesta. Ante la negativa de los demócratas a ceder en su reclamo, el presidente Donald Trump alentó el cierre de la administración.
Washington - Donald Trump sumó ayer presión a su ofensiva para construir el muro en la frontera con México y restringir la inmigración legal en Estados Unidos, amenazando con un cierre de la administración federal si los demócratas no apoyan la reforma que presentó la Casa Blanca.

Ese plan exige entre otras cosas 25.000 millones de dólares para el muro en la frontera sur y un cambio en el sistema migratorio legal que limitaría drásticamente el número de personas que llega al país cada año cumpliendo la ley. A cambio, ofrece legalizar la situación de 1,8 millones de jóvenes indocumentados, los llamados "dreamers" (soñadores).

"Me encantaría ver un 'shutdown' (cierre de la administración) si no podemos ocuparnos de este asunto", manifestó en una reunión televisada sobre maras en la Casa Blanca en la que él y los demás participantes -legisladores y funcionarios defensores de la línea dura- presentaron la inmigración como amenaza para la seguridad de los estadounidenses.

Es extraordinario que un presidente llame él mismo a que la administración federal paralice su trabajo y mande a casa a decenas de miles de trabajadores ante la imposibilidad de pagarlos por falta de fondos, y carece de precedentes si se exceptúa al propio Trump, que ya lanzó la misma amenaza en mayo.

Con sus declaraciones, el mandatario echó además un jarro de agua fría sobre el anuncio que poco antes había hecho el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer: él y el líder republicano en la cámara, Mitch McConnell, estaban cerca de cerrar un acuerdo para financiar a la administración federal y evitar un "shutdown" como el que tuvo lugar durante tres días en enero.

En aquella ocasión se acabó llegando a un acuerdo para extender la financiación hasta mañana. Si al llegar la medianoche de este jueves no hay presupuesto aprobado, volverá a cerrarse el Gobierno. "Si no logramos zafarnos de estos vacíos legales por los que se permite a asesinos entrar en nuestro país y continuar matando, si no lo cambiamos, vayamos al 'shutdown'", dijo Trump.

A primera hora de la mañana y a través de un tuit había utilizado ya la muerte de un jugador de fútbol americano en un accidente de tránsito con un inmigrante presuntamente indocumentado y ebrio para presionar a favor de su reforma migratoria.

"Es vergonzoso que una persona que está ilegalmente en nuestro país mate al defensa lateral de los Colts Edwin Jackson. Es sólo una más de tantas tragedias evitables. Tenemos que hacer que los demócratas sean más duros respecto a la frontera y a la inmigración ilegal, ¡RÁPIDO!", escribió.

En estos tiempos revueltos que se viven en Washington, el tema migratorio se mezcló con la financiación del Gobierno federal, en un enrevesado juego de condiciones entre Ejecutivo y congresistas republicanos y demócratas.

Para dar su apoyo indispensable en el Senado al presupuesto federal de 2018, los demócratas exigen desde hace meses que el Congreso apruebe una solución para los "dreamers" (soñadores), los jóvenes indocumentados a los que sus padres llevaron consigo cuando eran niños y entraron ilegalmente en Estados Unidos.

Trump canceló en septiembre DACA, el programa que en 2012 aprobó Barack Obama para protegerlos de la deportación. Argumentó que su antecesor se había extralimitado en sus poderes presidenciales al asumir una tarea que corresponde al Capitolio e instó a éste a buscar una solución antes del 5 de marzo, la fecha hasta la que prorrogó la protección a los jóvenes.

Los cerca de 700.000 beneficiarios de DACA que hay ahora mismo pueden quedar entonces expuestos a la deportación.

Legisladores demócratas y republicanos trabajan juntos en la búsqueda de una solución para DACA. Pero toda ley que salga del Congreso necesita ser firmada por el presidente para entrar en vigor y Trump dice que sólo estampará su firma en una que contenga financiación para el muro y una modificación sustancial en el sistema migratorio para limitar la entrada de legales.

"Si tenemos que cerrarlo (el Gobierno) porque los demócratas no quieren seguridad, entonces lo cerramos", insistió ayer Trump en su amenaza.

Agencias DPA, AFP, EFE, ANSA y Reuters

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