23 de diciembre 2008 - 00:00

Tucura

«Siempre me olvido de algo...», dijo, con cara de circunstancia, Cristina de Kirchner. Y no era un tema menor. En los últimos días, una plaga de langostas, la tucura, arrasó literalmente unas 500 mil hectáreas en la provincia de Buenos Aires. Una maldición adicional para los productores que lidian con los bajos precios internacionales, las retenciones y la peor sequía de los últimos 100 años. El Gobierno nacional había dispuesto un fondo de $ 10 millones para un plan de emergencia de fumigación en la zona afectada que fue calificada por el Gobierno provincial como en situación catastrófica. Por eso, el plan debe regir contra reloj, ya que la langosta -que se beneficia por la sequía y el sistema de siembra directa- se expande y amenaza con seguir devorando campos. Por eso, la mandataria volvió a tomar el micrófono.

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