18 de enero 2012 - 00:00

Tuertos frente a cualquier mala noticia

Tuertos frente a cualquier mala noticia
En realidad no hay mucho para decir. Al menos no mucho que sea novedoso o nos permita entrever algo nuevo sobre el futuro. Fruto de la ralentización de la economía, los precios en el viejo continente subieron durante diciembre algo menos de lo que esperaban los analistas (un 2,7% en lugar del 2,8% anual) y esto se consideró una buena noticia. El argumento de algunos fue que sin presiones inflacionarias el BCE estaría dispuesto a anunciar un nuevo recorte en el costo de sus préstamos llevando la tasa al 0,75% hacia comienzos de abril. A esto podríamos sumar el hecho de que la baja en la calificación del EFSF (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera) podría implicar (especialmente si otra calificadora sigue a S&P) un incremento en el costo de su fondeo, por lo que en principio no le vendría nada mal que las tasas de referencia fuesen más bajas (hay bastantes observaciones que hacer en este sentido; con las rebajas del lunes perdió la capacidad de emitir bonos AAA por 200.000 euros). Aun cuando esto (la baja de tasas) ocurra, lo cierto es que con la suba del costo de la energía (para los sauditas el barril de petróleo debería quedarse en no menos de u$s 100) el paso adelante que deberían dar para entonces la crisis griega (aun cuando se trate de un default ordenado como piensa la gente de una calificadora de riesgo), la situación española e italiana, y el calentamiento de la situación política (elecciones en Francia, clima preelectoral en los EE.UU. y los problemas con Irán, que sólo prometen escalar), el único beneficio inmediato y de mediano plazo del recorte sería para el sector financiero. Más importante para todos sería que la economía china comenzase a recuperarse sin presiones inflacionarias, lo que visto el 8,9% que creció en el último trimestre parece estar algo lejos (dejando de lado que son datos oficiales, en 2009 la merma del crecimiento al 6,1% produjo 20 millones de trabajadores desplazados asolando las zonas agrícolas; la expectativa general es que este año el crecimiento caiga del 9,2% al 8% y para los más negativos al 7%). Mirando nada más que la mitad llena del vaso, el Dow trepó ayer el 0,48% cerrando en 12.482,07 puntos. Lo dicho: en el fondo, nada nuevo.

Dejá tu comentario