17 de abril 2017 - 00:00

Turquía: Erdogan ganó el referendo y gobernará con poder absoluto

El plan logró apenas el 51,3% de apoyo, una cifra que evidencia la fuerte polarización que vive el país. El mandatario islamoconservador, que quedó blindado en el cargo hasta 2034, anunció un proyecto para restablecer la pena de muerte y le exigió a los gobiernos europeos que respeten el resultado.

MANO DURA. “¡Pena de muerte, pena de muerte!”, gritaron, en Estambul, los simpatizantes del presidente Erdogan al celebrar el triunfo del “Sí” a favor de la reforma constitucional.
MANO DURA. “¡Pena de muerte, pena de muerte!”, gritaron, en Estambul, los simpatizantes del presidente Erdogan al celebrar el triunfo del “Sí” a favor de la reforma constitucional.
Estambul - Recep Tayyip Erdogan se convirtió ayer en el "super-presidente" de Turquía al obtener una ajustada victoria en el referendo constitucional que le otorgó amplios poderes, mientras que la oposición denunció como fraudulento el resultado que divide profundamente el país.

Como estaba previsto por los sondeos, Erdogan ganó un referendo constitucional clave para el futuro de la nación y logró quedar blindado en el cargo hasta 2034.

La consulta arrojó una victoria del "Sí" a favor del proyecto para reemplazar el sistema parlamentarista por uno presidencialista con el 51,3% de las preferencias, poco más de un millón de votos más que los "No" (48,7%), informó el responsable del Alto Consejo Electoral (YSK) de Turquía, Sadi Güven.

La reforma prevé en particular la supresión del cargo de primer ministro en beneficio de un presidente que concentrará amplias prerrogativas en manos de Erdogan, además de la modificación de otros 17 artículos de la Constitución.

"Turquía tomó una decisión histórica para el cambio y la transformación", destacó en su primer discurso tras la victoria Erdogan. El resultado, advirtió, debe ser "respetado por todos, incluidos los países que son nuestros aliados". "Casi 25 millones de ciudadanos votaron por el ´Sí´, con 1,3 millones de diferencia" en relación a los ´No´...", agregó.

La Unión Europea (UE), por su parte, instó al Gobierno turco a buscar el más amplio acuerdo después de la ajustada victoria del presidente.

Poco después, Erdogan mencionó la posibilidad de organizar un nuevo referendo, esta vez sobre el restablecimiento de la pena de muerte, lo que pondría fin al proceso de adhesión de Turquía a la UE.

"Discutiré esto con (Binali) Yildirim (primer ministro). Si la oposición apoya el restablecimiento de la pena de muerte, entonces yo aprobaré esta medida. Si no la respalda, entonces organizaremos un nuevo referendo", aseguró.

La oposición denunció fraudes y anunció que impugnará por lo menos al 37% de los votos, tras una medida anunciada por el Alto Consejo Electoral Turco que autorizó, por primera vez en la historia de Turquía, a contar incluso a las boletas no selladas oficialmente, salvo que haya denuncias explícitas de fraude.

La boleta era única y estaba dividida en dos: una parte en blanco con la palabra "Sí" y una parte marrón con el "No". Para votar, los turcos tenían que marcar el lado por el que se decantaban con un sello con la palabra "preferencia".

"Nuestros datos indican que entre el 3% y el 4% de los votos fueron manipulados. Hay 2,5 millones de votos problemáticos", precisó el numero dos del opositor partido socialdemócrata CHP, Erdal Aksünger.

Por su parte, el segundo partido de la oposición, el prokurdo HDP, anunció en Twitter que va a impugnar los votos procedentes de "dos tercios" de las urnas.

Una vez más Erdogan logró una victoria electoral fundamental gracias al "núcleo duro" de sus simpatizantes en las regiones más profundas de la Anatolia, área islámica y tradicionalista.

Las grandes ciudades del país dieron en cambio la espalda al mandatario. Tanto en Estambul como en la capital, Ankara, el "No" llegó al 51% de los votos, mientras que en Smirne -tercera ciudad del país e histórico bastión laico- ese dato quedó muy cerca del 70%.

También los kurdos, históricamente muy golpeados por la represión del Gobierno, votaron mayoritariamente contra el presidente.

Los simpatizantes de Erdogan salieron rápidamente a festejar el resultado. En diferentes puntos de Estambul celebraron incluso con fuegos de artificio, por ejemplo en Uskudar, el barrio donde el presidente tiene uno de sus residencias.

La participación al voto fue muy alta (del 84%), dato que no es una novedad en Turquía.

El "Sí" fue consistente también entre la nutrida comunidad turca residente en el exterior: en Alemania y Holanda llegó por ejemplo casi al 60%, hecho que confirma el apoyo al proyecto nacionalista y anti-UE de Erdogan.

Agencias ANSA, AFP,


DPA, EFE y Reuters

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