Por la mañana de ayer, Francisco "rezó una misa en la capilla de la residencia donde está hospedado en Sumaré, en las alturas de Río de Janeiro, indicó el padre Jorge Luiz Neves Pereira da Silva, quien dijo además que llevó un helado al Papa para acompañar su desayuno.
Luego tuvo coloquios y reuniones a medio camino entre el trabajo y la amistad. La flexible agenda papal marca en Brasil sus jornadas con la misma inmediatez que en el Vaticano: trabajó, dialogó y organizó reuniones de intercambio, según informó la prensa brasileña.
Como observó el vocero vaticano Federico Lombardi, comentando las horas del viaje en avión desde Roma, el Papa tiene gran energía y capacidad de trabajo, con muy poco descanso.
Francisco también se tomó un momento del día para estudiar y escribir en su cuenta en la red social Twitter. A través de su perfil agradeció la bienvenida que tuvo el lunes al llegar a Río de Janeiro. "Gracias. Gracias. Gracias a ustedes y a las autoridades por haberme dispensado una acogida tan cálida en tierra carioca", escribió.
En la tarde surgieron rumores de que el Sumo Pontífice realizaría una visita al Corcovado, un lugar que implicaría dificultades logísticas para la comitiva papal, dada su ubicación.
El papa argentino no acompañó la ceremonia de lanzamiento de una medalla conmemorativa de su visita, celebrada en Sumaré. Estaba previsto que el evento se celebrara originalmente en el monumento del Cristo Redentor, pero fue cancelado por el mal tiempo.
En tanto, el comité organizador de la JMJ y el padre Darío Quintana, coordinador de la Pastoral de Juventud de la Conferencia Episcopal Argentina, confirmaron que Francisco se encontrará mañana con un grupo de argentinos que está en Río para participar de los eventos. La reunión tendrá lugar al mediodía en un anfiteatro situado en inmediaciones del sambódromo, luego de visitar una favela en el norte de la ciudad.
| Agencias AFP y ANSA |


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