20 de abril 2016 - 11:43

Uberizados vs. tradicionales: la batalla de dos modelos

Uberizados vs. tradicionales: la batalla de dos modelos
De la mano de los avances tecnológicos aplicados a las tareas de la vida cotidiana, se instaló un nuevo modelo de negocios que pone a prueba las estructuras tradicionales, basadas en bienes físicos, locales e industrias. Hablamos de la economía colaborativa, un fenómeno que está cambiando la forma en que se ejecuta el comercio a nivel global, desarrollos que a veces surgen desde la inspiración y la humilde habitación de jóvenes emprendedores o de poderosas compañías que basan sus actividades en la creación de soluciones informáticas.

En la Argentina hay varios casos. El más resonante de los últimos tiempos fue el arribo de Uber, una empresa internacional que proporciona a sus clientes una red de transporte privado, a través de su software de aplicación móvil que conecta a los pasajeros con conductores de vehículos registrados en su servicio.

El polémico inicio de sus actividades acaparó gran espacio en los medios y despertó la ira de los taxistas. Los gremios intentaron frenar a Uber en la Justicia, que pese a una resolución adversa, movilizaciones masivas y los cuestionamientos del propio Gobierno de la Ciudad, siguió operando. Para poner en magnitud lo que representa en términos de trabajadores, Uber apunta a contar con 35 mil choferes en todo el país antes de fin de año. Sólo en la Capital Federal circulan unos 37 mil taxis.

En diálogo con Ámbito Biz, Pablo Grinberg, asesor comercial de la compañía de taxis Barzola consideró que no es una cuestión de tradicional o no tradicional, sino que es ilegal. Contra Uber no se puede pelear porque no cumple con los requisitos de seguridad. A los que nos dedicamos a esto de forma legal, obviamente que nos perjudica. No se informa que el servicio es más barato, pero el pasajero va a la buena de Dios, agregó. Asimismo, aseguró que para las empresas va a bajar mucho el trabajo. Por su parte, José Ibarra, del sindicato de Conductores de Taxis, afirmó que Uber pone en peligro fuentes de trabajo y que genera una situación de precarización del empleado. No creo que nadie en el mundo sindical esté en contra del avance de la tecnología, pero hay que ver de qué forma se implementa para que la mano de obra no quede desocupada, sostuvo.

Por supuesto, Uber no encontró obstáculos sólo en la Argentina. Basada en California, y con una valoración que supera los u$s 60.000 millones, la App fue resistida en países como España, Bélgica, India, Tailandia y algunas ciudades de EEUU.

Otro caso se da en el turismo, que en los últimos años vivió un masivo viraje hacia el e-commerce. Airbnb, si bien no aterrizó aún en el país, es utilizado por argentinos que viajan al exterior. Se trata de una plataforma en la que cientos de miles de personas buscan y ofrecen alojamiento alrededor del mundo. Sobre este tema, el periodista especializado Alberto Sánchez Lavalle opinó ante la consulta de este medio que hay jugadores tradicionales que ya están interesados en poner un pie en este negocio, lo que significa que tiene buenas perspectivas y cree que es una herramienta que se va a imponer. Es una cuestión relativamente nueva, hasta que crezca y empiece a afectar a los actores tradicionales no les va a preocupar tanto, ahora la atención está puesta en los sitios de venta online que están ganando cuotas de mercado importantísimas, añadió.

La denominada economía colaborativa supo crecer de la nada hasta posicionarse como modelo eficaz para un grupo de facilitadores globales que hoy se valúan en miles de millones de dólares, indica un informe de PwC. Además, resalta que esta modalidad ya llegó a las empresas con el intercambio abierto de recursos, como el espacio físico, equipo industrial, sus empleados o el capital intelectual.

Un análisis la consultora comparó el potencial de ingresos de cinco nuevos sectores del consumo colaborativo (financiamiento colectivo, dotación de personal online, intercambio de alojamiento, autos compartidos y música y video en streaming), con el de cinco sectores tradicionales de alquiler de productos y servicios (alquiler de equipos, autos, libros, DVD, hostels y B&B). El estudio concluye que los sectores de alquiler tradicional están sufriendo el impacto de la irrupción de los nuevos sectores de la economía colaborativa, que en los próximos 10 años, según prevén, aumentará significativamente tanto en ventas como en facturación. Sin embargo, para que las empresas de la economía colaborativa puedan desarrollar todo su potencial tendrán que superar algunos obstáculos, como cuestiones regulatorias y fiscales, o mantener su singularidad y autenticidad una vez que se expandan, advierte.

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