16 de febrero 2012 - 00:00

UCR no quiere hablar de alianzas hasta las legislativas de 2013

Mario Barletta
Mario Barletta
Los radicales seguirán solos y esperando que se calme el frente interno antes de avanzar en el armado de una nueva alianza para las elecciones de 2013. El impacto de la crisis que se generó en el radicalismo tras la última presidencial, especialmente por el acuerdo con Francisco de Narváez que terminó haciendo explosión adentro del partida y el antecedente directo de la traumática experiencia de haber ido a elecciones con Roberto Lavagna en 2007, comenzaron a hacer escuela en la UCR.

De ahí que antes de anunciar una nueva alianza los radicales prefieren tomarse meses (sin plazo) para pensarlo. De hecho, la única alianza potable que tendrían a mano es con el socialismo, pero ya han teorizado mucho sobre ese tema hombres como el mendocino Ernesto Sanz, que sostiene, con bastante razón, que es mucho más lo que los socialistas les pueden sacar a los radicales en un acuerdo de ese tipo. Por lo tanto, pocos ven negocio en un acuerdo partidario.

Para la historia quedan los llamados que hizo Mario Barletta en sus primeros días como presidente del Comité Nacional del radicalismo. En ese momento Elisa Carrió y el propio Mauricio Macri aparecían en el radar radical; hoy sólo sirven para dividir en la interna.

Esta semana se reunió por primera vez en el año la comisión nacional con la mesa directiva del partido. De allí salió un comunicado en el que se anunció que la UCR priorizará la búsqueda de un mayor «fortalecimiento» del partido y su «acercamiento a la sociedad», antes que la discusión de alianzas con otras fuerzas de cara a 2013.

Ese encuentro, que estuvo encabezado por Barletta, sirvió para discutir el «plan de trabajo 2012-2013». Se definió allí la «necesidad de trabajar en forma simultánea en la elaboración de una estrategia clara y generosa para recuperar la consideración de la sociedad y que, a la vez, sea compatible con una progresiva mejora de todas las instancias parti-darias».

Y fue en medio de esa tregua que se dio la conducción que apareció la definición de avanzar en el «fortalecimiento del radicalismo y el acercamiento con la sociedad, antes que pensar en acuerdos con otros partidos polí-ticos».

En el punteo de los temas nacionales estuvo la situación energética del país, las protestas mineras y la postura a tomar en el caso Malvinas, que finalmente fue la de apoyar una política nacional sobre el tema, como propone Cristina de Kirchner.

Además, la cúpula partidaria acordó realizar el 29 de febrero una reunión con los diputados y senadores nacionales con el objetivo de configurar una agenda parlamentaria, al tiempo que se confirmó la realización de dos encuentros el mes próximo. Uno de ellos reunirá a todos los intendentes del país y el otro a los presidentes partidarios de cada distrito.

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