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UCR: padrones y el temor a una emboscada
Ricardo Alfonsín se vio ayer con Danilo Astori, vice de Uruguay, a horas del cierre de lista para las internas de la UCR que vence esta noche.
Anoche, las gestiones para lograr la unidad entre el «acuerdo grande» y el alfonsinismo se diluía producto de la aparición, como árbitro y mediador, del vicepresidente. Lo que pareció ser un gesto saludable fue leído por Alfonsín como el germen de una trampa.
Así se lo planteó en el cara a cara que mantuvo con el vice y así continuó la línea de acción del alfonsinismo que reunió, de inmediato, a su comité de campaña para planificar el esquema de recorridas y de logística para la interna.
La negativa del diputado reveló, además, su verdadero interés por la interna partidaria del 6 de junio, en la que el radicalismo debe elegir autoridades para el Comité provincial, delegados a la Convención provincial y emisarios para la UCR nacional.
Alfonsín asume la disputa como una escala previa para construir una candidatura presidencial para 2011; asumir la mediación de Cobos como «solucionador» del duelo provincial, implica también reconocer su sumisión a las maniobras e intereses del mendocino.
Por eso, anoche, la posibilidad de un acuerdo aparecía, sino imposible, como mínimo, improbable. Alfonsín, mientras sus operadores ardían, se decidió a la diplomacia vecinal: visitó Uruguay, donde se vio con Danilo Astori, vicepresidente de ese país.
Para completar el cuadro de complejidad, la oferta de cada sector se volvía imcompatible: en el alfonsinismo planteaban un esquema de unidad que incluya a Miguel Bazze como titular del Comité, aunque la mayoría en esa mesa sea de sus rivales.
En paralelo, el eje que integraron Leopoldo Moreau, Federico Storani, Gustavo Posse y el cobismo reclama -sobre la hipótesis de que resultarán ganadores en las urnas- controlar la jefatura partidaria y, además, quedarse con la mayoría del Comité.
Ante el fracaso de las gestiones, la mirada se centró en las últimas horas en la logística de la elección y, en particular, sobre los padrones. Asoma, sobre todo en el interior, un clima de tensión a raíz de la «ausencia» en las listas de dirigentes y militantes.
En algunos distritos, según confió una fuente partidaria, se «cayeron» hasta 2.500 afiliados. ¿La razón? Esos padrones fueron cruzados por la Justicia electoral a pedido del presidente del Comité, Daniel Salvador, uno de los aliados de Alfonsín.
Ante eso, había dudas sobre qué padrones se usarán en los comicios. El «depurado» por la Justicia cuenta con algo menos de 700 mil afiliados. El que no pasó por el filtro judicial supera los 800 mil. La Junta Electoral optaría por usar estos últimos.
Ése podrá ser, el día después, un argumento para denunciar fraude. Un clásico que tomará como base el manejo de la Junta Electoral partidaria que se menciona como territorio exclusivo de Moreau, aunque, en rigor, tiene participación de actores ligados a Alfonsín.
Anoche, tras una cumbre agitada del Comité provincial y la Junta, estaban en veremos casi todas las variables. Salvo las candidaturas de Bazze por Alfonsín y de Eduardo Santín por el «acuerdo grande», lo demás era sometido a análisis y contraanálisis.


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