9 de marzo 2015 - 00:15

UCR reconoce inevitable apoyo a Macri en octubre

• DURA DISCUSIÓN EN CONVENCIÓN DEL SÁBADO.
• OPCIÓN TRANSITORIA CON JULIO COBOS.

No será un acuerdo unánime y mucho menos con ambiente de festejos, pero el radicalismo reconocía ya este fin de semana que no existe alternativa en la estrategia partidaria a un acuerdo con el PRO para las elecciones presidenciales de octubre.

El 80% de los radicales que deben decidir en la convención partidaria está convencido de que ése es el único camino, aunque muchos no estén de acuerdo. El radicalismo bonaerense el fin de semana no logró acercar posiciones sobre un acuerdo en la provincia con Mauricio Macri o Sergio Massa (ver nota aparte).

Ese dilema resulta bastante obvio: Massa es más fuerte en la provincia de Buenos Aires y de ahí que la definición, en la que pesa también el kirchnerismo, de la mano de Leopoldo Moreau, haya quedado pendiente hasta la definición de la Convención Nacional partidaria.

Hay otros casos que también deberán ser atendidos. Otros dirigentes tienen acuerdos cerrados con el Frente Renovador en otros distritos, como Gerardo Morales en Jujuy, José Cano en Tucumán o Luis Naidenoff en Formosa. Ninguno de ellos dará marcha atrás aunque el resultado de la convención del sábado no sea del gusto de Massa. Muchos tienen opciones reales de ganar sus provincias y para eso intentarán retener a Massa y/o Macri hasta donde sea.

¿Qué se puede esperar entonces de esa reunión?

Ernesto Sanz sigue convencido de que tendrá el número suficiente en la Convención Nacional para cerrar un acuerdo electoral con una "opción ganadora", como afirmó el fin de semana. Se refiere al macrismo, que hoy parece la única salida a las crisis que sufrió la UCR en el último año.

• El debate en la Convención Nacional estará centrado en dar autorización a la mesa de conducción del Comité Nacional para que avance en un nuevo acuerdo electoral con otra fuerza. Hasta este momento la única autorización vigente en la convención es para la alianza en FAUnen, que hace rato estalló por imposible.

Hermes Binner le hizo un favor al radicalismo el fin de semana, aunque seguramente su intención no fue facilitarle las cosas a su exsocio. El socialista anunció que se bajó de la candidatura presidencial por el grupo para jugar por la opción más viable de una senaduría por su provincia. De paso le lanzó la piedra a Margarita Stolbizer, que, de hacerse cargo, asumirá una vez más una campaña testimonial. Los radicales, tras la noticia, aliviaron culpas, ahora convencidos de que el sábado estarán rompiendo una alianza que ya no existe.

Morales seguiría insistiendo con un acercamiento a Massa, pero como por ejemplo le sucede ya a Ricardo Alfonsín (también a muchos cordobeses que se negaban a esa opción), sabe que un acuerdo con el PRO es inevitable.

Sostiene Morales, siguiendo el manual histórico del radicalismo, que "no se puede ir a negociar en baja". Por lo tanto, apoyarán una estrategia transitoria para elegir en la convención a un candidato; aparece la opción Julio Cobos, para que salga a caminar el país en campaña y llegar así a unas PASO donde la UCR no se desdibuje. Mientras tanto, insistirán en que entren tanto Macri como Massa en esa estrategia. El jefe porteño, se sabe, no acepta esa opción múltiple.

El tema clave en toda la negociación son los bloques y la defensa de las candidaturas en cada provincia. Es la trinchera en la que siempre se refugió el radicalismo para subsistir, doctrina que Enrique Nosiglia desarrolló hasta su máxima sutileza.

La subsistencia de los bloques es lo que alimenta la idea de una opción transitoria entre la convención y la elección nacional para salvar los colores partidarios. Hay otros problemas: si junto al macrismo los radicales llegan a convertirse en oficialismo, deberán ceder al segundo partido (kirchnerismo o massismo) los cargos que hoy son también parte de la esencia partidaria. "¿Se imagina ceder la Auditoría General a Massa?", lloraba anoche un radical.