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UCR seguirá junto a Carrió y frena guerra de candidatos
Ernesto Sanz
«Lo primordial es el Acuerdo Cívico y Social. Si por eso tenemos que definir antes la interna para ir con el Acuerdo, lo vamos a hacer», definió ayer Sanz.
La mecánica no será fácil. Esa definición aparece imprescindible si la UCR pretende negociar un camino común con Carrió para 2011: si el candidato es Cobos, esa vía se vuelve imposible, pero si es Alfonsín, aunque el diálogo será más fácil, la pelea no estará exenta de complicaciones.
El radicalismo enfrenta un problema que por ahora evita, pensando en que el tiempo y las elecciones internas y generales que tendrá cada provincia antes de la presidencial lo podrán solucionar.
El dilema, hoy sin solución, de proyectar un camino común con Carrió cuando ella veta a uno de los candidatos radicales y le compite al otro es sólo una parte de los desafíos. Tal como reconoce la propia conducción, el correntino Ricardo Colombi, el rionegrino Miguel Saiz o el catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral también son un problema a la hora de definir candidaturas por los condicionamientos que sufre el radicalismo en cada una de esas provincias. Ni hablar de los intendentes radicales que mendigan fondos a gobernadores kirchneristas.
En la reunión de ayer por la mañana en el Comité Nacional hubo de todo tipo de visitas y algunos cruces impensados. Junto a la mesa de conducción del partido, con Sanz, Jesús Rodríguez, Mario Negri, Ángel Rozas y Walter Ceballos a la cabeza, se sentaron Hipólito Solari Yrigoyen; las dos fórmulas que compitieron en la provincia de Buenos Aires (Bazze-Casella y Katz-Meoni); el intendente de Santa Fe, Mario Barletta; Atilio Benedetti; Carlos Maestro; el senador Mario Cimadevilla; José Zavalía; Ramón Mestre (hijo), y los jefes de bloque Oscar Aguad y Gerardo Morales.
Entre las definiciones que salieron de ese tanteo de dirigentes se escuchó: «No hace falta ratificar el Acuerdo Cívico y Social porque ya está en las decisiones de las convenciones de los partidos». En boca de Sanz eso significa que no habrá ningún acto ni foto de familia en lo inmediato para reforzar la sociedad con Carrió.
De hecho, hasta adelantó Sanz que habrá «muchas reuniones con otros dirigentes», de las que no darán cuenta e inclusive intentarán que no quede registro para la prensa. Casi un alarde de plagio a la política del matrimonio Kirchner en materia de comunicación.
Se decidió también allí que la relación con las otras fuerzas será manejada con exclusividad por la mesa de conducción de la UCR, mientras se deja libertad para que los aspirantes a la candidatura presidencial peleen el puesto. De hecho, habrá un programa único de la UCR con la aspiración de que lo utilicen Cobos o Alfonsín, según quien gane, y que esté consensuado, además, con el resto de los partidos. «Se puede discutir la candidatura de Cobos o Alfonsín, pero bajo un mismo marco conceptual», definió Sanz. Jesús Rodríguez, en silencio, sólo asentía.
Pero más importante que esa definición es el acuerdo de «cinco o seis puntos básicos» que los radicales esperan consensuar y firmar con el resto de los partidos para garantizar un esquema de gobernabilidad tras las elecciones del año próximo. Así se convocará a todos los partidos, no sólo al Acuerdo Cívico y Social, a plantearse esa suerte de plataforma básica de políticas de Estado, a la que hasta piensan invitar al Gobierno, aunque, según razona Sanz, «no creemos que estén interesados en firmar».


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