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UCR ya le cerró la puerta al diálogo
Gerardo Morales
La reunión sirvió también para hacer un repaso de la situación social en las provincias. El diagnóstico que salió de allí sobre la pobreza fue demoledor: «Ustedes en la Capital viven en una burbuja. No tienen idea de lo que está sucediendo con la explosión de pobreza en muchas provincias», decían ayer algunos de los delegados de todo el país.
Insulto
El tono que la UCR le quiso dar al documento fue directamente el de un insulto al Gobierno. Se pretendió, alineándose así con las protestas de Elisa Carrió respecto del diálogo, denunciar abiertamente que el diálogo político nunca estuvo destinado a un acercamiento con la oposición, sino a conseguir tiempo.
La bronca de ayer no fue sólo por la falta de respuestas a los planteos que la UCR dejó en la Casa de Gobierno cuando se entrevistó con Florencio Randazzo, sino también por todas las decisiones que Cristina de Kirchner fue tomando sobre temas que estaban en la agenda de todos los partidos que concurrieron a la invitación oficial.
Quejas
«En estas semanas lo único que hicieron fue insultarnos. Donde hubo política, en las comisiones del Congreso, en el recinto, sólo nos insultaron», se quejaban ayer sobre el kirchnerismo en la mesa de conducción del partido.
De ahí que se decidiera dar un cierre final al diálogo para comenzar, de paso, a intentar reconstruir la relación con Carrió, que se rompió tras la visita de los radicales a la Rosada.
Ni siquiera una llamada desde el Gobierno en los últimos días logró calmar la bronca de la UCR. Ante lo inevitable del fracaso, Aníbal Fernández lo llamó a Morales para cambiar de interlocutor: «Mirá, el dialogo lo sigo yo», le comunicó. «Perfecto, no hay ningún problema. Pero basta de monólogos», le contestó el radical. El intento, de todas formas, no tuvo ningún efecto.
Oportunidad perdida
Por eso el documento de la UCR de ayer fue terminante: «Ante los nulos efectos de una iniciativa recibida como saludable, ya es momento de hacer un balance».
Y sigue: «Treinta días sin resultados positivos han hecho perder al país una gran oportunidad y al Gobierno, su chance de lograr consensos. Sin embargo, la Presidente y los funcionarios no se mueven del día a día, según marca la intensidad de las tapas de los diarios».
La declaración resume también la agenda que llevaron a la Casa Rosada: «Devolver la independencia a la Justicia, modificando la composición del Consejo de la Magistratura; sincerar los datos del INDEC y recuperar la credibilidad en los índices sacándolos de la pelea política; y terminar con cualquier forma de superpoderes o delegación de atribuciones legislativas en el Poder Ejecutivo, han sido los principales puntos votados por la mayoría de la población el pasado 28 de junio. ¿Cuándo el Gobierno se va a notificar de ese mensaje?».
En esa crítica final hubo tiempo para una declaración en contra de la situación social y la administración estatal del fútbol: «Los que insisten en creer que este Gobierno es progresista, mientras despilfarra dineros de la educación y la salud en populistas transmisiones de fútbol profesional, multiplica sus asociaciones con los más sospechados y pretende más caja con aumentos desmedidos de los servicios esenciales, o son necios o son cómplices», dijeron.


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