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UIA en Londres también pidió crédito a pymes
Juan Carlos Lascurain, presidente de la UIA.
«Resulta fundamental potenciar los mecanismos que canalicen los recursos financieros hacia las necesidades del sector productivo, contemplando especialmente a las pymes, que son actores fundamentales en la creación y preservación de empleo», agregó Lascurain, en un mensaje que parecería apuntar más al frente interno que a lo que está mirando el mundo como salida a la crisis. El reclamo de mayor financiamiento a las pymes es un viejo reclamo de la UIA, nunca atendido por el Gobierno.
Agregó el dirigente: «Durante los últimos años, hemos sido testigos de un desarrollo de las finanzas globales caracterizado por una creciente especulación y un progresivo desacoplamiento frente a la esfera productiva y la economía real. En ese proceso se globalizaron los agentes privados y los mercados financieros, pero no evolucionaron en forma paralela las instituciones internacionales de regulación y supervisión, ni los mecanismos internacionales de provisión de liquidez, similares a los existentes en los sistemas nacionales».
Tras quejarse de la creciente desigualdad entre países ricos y pobres que -según él- «alcanzó un nivel sin precedentes en el transcurso del último cuarto de siglo», Lascurain aseguró que «la regulación de los mercados financieros no será suficiente si no se encuentra acompañada por medidas para fortalecer los vínculos entre las finanzas y los sectores reales de la economía.»
El dirigente sostuvo que para enfrentar la crisis, que provoca una «importante retracción del comercio mundial», hará falta mucho más que acuerdos comerciales. «Dado el actual contexto, debemos tener en cuenta más que nunca las asimetrías productivas entre los países, de forma de lograr preservar los procesos de desarrollo industrial de las economías medianas».
Sin dudas se refería, sin nombrarla, a China; la verdadera pesadilla de todos los industriales del planeta es que el gigante oriental vuelque a los mercados más desprotegidos los superávits de producción que podrían tener este año a raíz de la caída del consumo.
«Nuestras economías no podrán resistir, dadas las consecuencias que ello tendría en el nivel de actividad, empleo y por tanto en la estabilidad social, la venta a precios de liquidación de los excedentes de bienes existentes a nivel mundial derivados de la crisis», explicó, siempre sin nombrar a China. Quizás no lo haya hecho porque la Argentina, a nivel regional, enfrenta la posibilidad de excedentes de producción provenientes de Brasil, su socio en el Mercosur, que ya se quejó por las medidas proteccionistas impuestas por el Gobierno de Kirchner.
Cerró con un párrafo claramente para el consumo interno: «En este escenario de crisis mundial, la Argentina no puede renunciar a su proyecto de industrialización, única forma para abordar las necesidades económicas y sociales de los habitantes de nuestra nación».


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