«Hasta ahora no nos llamaron, pero sin dudas iremos cuando nos convoquen. Sabemos que al Gobierno no le cayó bien que difundiéramos la cifra de descenso de la actividad industrial (11% en mayo) pero no por eso vamos a dejar de informar o falsear los guarismos. Porque cuando los indicadores sean buenos, lo diremos y seremos creíbles».
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En conversación con este diario Héctor Méndez, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), deja entrever que el proceso de diálogo al que -hasta ahora sólo en el campo de las enunciaciones- convocó la presidente Cristina de Kirchner el 9 de Julio no correrá por carriles automáticos. El dirigente también afirmó que «no tenemos ningún plan, ni creemos que sea tarea nuestra presentar un plan; a una mesa de diálogo uno concurre, escucha, expone sus ideas y trata de construir. La agenda y la lista de invitados es responsabilidad y tarea del Gobierno, pero sin excluir a nadie».
Sin embargo, es un hecho que -si bien aún no le han dado forma- en el sector empresario hay conciencia de la necesidad de presentar una postura unificada, sobre todo si desde el Gobierno no surgen ideas para superar la crisis. La idea, tal como ya adelantó este diario, es conformar una mesa única en la que estarán el Grupo de los Siete (UIA, Bolsa, bancos, La Rural, CRA, las cámaras de Comercio y de Construcción), la AEA (Asociación Empresaria Argentina) y la Mesa de Enlace del campo. Méndez admite esta posibilidad, pero hasta ahora, dice, «sólo hubo contactos entre los presidentes de las entidades».
Por lo que trascendió de esos contactos, habría coincidencia entre los actores de la necesidad de «construir algo», pero también de no prestarse a una puesta en escena sin contenido. «Está en juego el país, y está en nosotros ayudar a corregir el rumbo; es un peso enorme», reconoce Méndez.
El titular de la UIA, cabe recordarlo, fue uno de los primeros en reclamarle el Gobierno (ya antes de las elecciones) la necesidad de integrar al agro en cualquier proyecto de diálogo. «Todos debemos ceder algo; nosotros vamos dispuestos a hacerlo y esperamos que todos los sectores y el Gobierno también concurran a la mesa -cuando se constituya- con el mismo espíritu», dice Méndez.
De todos modos, es un hecho que la UIA pondrá sobre esa mesa la necesidad de resolver problemas de viejísima data que afectan -según la central fabril- el clima de inversiones. «La sociedad ya sabe cuáles son, porque venimos repitiéndolos desde hace tiempo: hacer creíble al INDEC, sancionar una nueva ley de accidentes de trabajo que impida la 'doble vía' (cobrar de la ART y después ir a la Justicia a reclamar un monto mayor), bajar el costo fiscal de producir en la Argentina, mayor seguridad jurídica... Son temas muy básicos, que seguramente serán compartidos por la mayoría», afirma.
Respecto de los temas de la coyuntura, Méndez admite que lo preocupan «los reclamos salariales, porque el costo argentino ya es alto de nuevo, y la mala relación con Brasil». Los empresarios brasileños ya están comenzando a hacerse oír por las trabas a sus importaciones que se imponen desde la Secretaría de Comercio Interior. «Es un problema grave, porque hoy cerramos la frontera a los zapatos brasileños, y mañana los exportadores de otros sectores van a sufrir el 'efecto espejo': las autoridades brasileñas nos harán lo mismo. Me lo advirtió hace algunas semanas Paulo Skaf (titular de la poderosa central industrial paulista FIESP) en un viaje que hicimos a Brasil», advierte el presidente de la UIA.
En relación con las perspectivas para el resto del año, Méndez se niega a considerar que está perdido para la actividad.
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