15 de junio 2010 - 00:00

Ultiman detalles de la 19 a edición de arteBA

En la presentación de la inminente edición, Facundo Gómez Minujín, presidente de la Fundación arteBA, subrayó que la feria «no persigue ningún interés financiero» y que «desde su creación se ha mantenido ajena a los vaivenes políticos».Vista panorámica del Barrio Joven Chandon, un programa que vuelve a presentar en arteBA, en un año que registra un aumento sustancial de programas avalados por las empresas patrocinantes, que son el soporte de los numerosos premios y planes de compras de obras
En la presentación de la inminente edición, Facundo Gómez Minujín, presidente de la Fundación arteBA, subrayó que la feria «no persigue ningún interés financiero» y que «desde su creación se ha mantenido ajena a los vaivenes políticos».Vista panorámica del Barrio Joven Chandon, un programa que vuelve a presentar en arteBA, en un año que registra un aumento sustancial de programas avalados por las empresas patrocinantes, que son el soporte de los numerosos premios y planes de compras de obras
La Fundación arteBA presentó la semana pasada en el Malba su próxima Feria de Arte Contemporáneo, la 19 edición que se inaugurará el viernes 25 de junio en La Rural. Facundo Gómez Minujín, presidente de la Fundación desde hace tres años, subrayó en su discurso: «arteBA se diferencia de otras Ferias porque brinda espacio a propuestas experimentales». Destacó que la posibilidad de apoyar un arte que no es eminentemente comercial «se debe a que la Fundación no persigue ningún interés financiero, ya que su único afán es promover las ventas a través de las galerías». De este modo, enfatizó la condición que diferencia a arteBA de los centenares de ferias que en estos últimos años han surgido por el mundo, con la abierta intención de hacer negocios.

Gómez Minujín agregó por otra parte que arteBA se caracteriza porque «desde su creación se ha mantenido ajena a los vaivenes políticos». Las palabras fueron breves, pero de largo alcance. Sucede que más allá de la libertad que otorga no buscar el lucro, crecer sin el amparo de los gobiernos de turno es una opción difícil, pero a la vez positiva. A lo largo de estos años, la Feria porteña se vio obligada a buscar el modo de surfear, no sólo las crisis financieras del país, sino además sus propias internas institucionales.

arteBA no es una burbuja. El sistema del arte padece tanto o más que otros sectores los vaivenes que afectan a la Argentina. Pero ajena a cualquier mandato gubernamental, arteBA se diferenció pronto de ARCO, por ejemplo, la Feria de Arte de Madrid, que depende de las arcas y la política cultural del gobierno, jaqueado las más de las veces por galeristas cuyos intereses van más allá de la estética.

El problema de mantener la calidad del arte que se ofrece a la venta, es un conflicto que enfrentan salvo raras excepciones -como Art Basel, apoyada por la banca suiza- gran parte de las ferias internacionales, incluyendo a ARCO, a pesar del prestigio sostenido desde los años 80. El tema de imponer un nivel alto de calidad está ya superado en arteBA, sencillamente, porque no debe rendirle cuentas a nadie. Es más, el rigor selectivo la posicionó como la mejor Feria de Latinoamérica, y con este título accedió a la agenda de los coleccionistas que viven comprando arte, en una eterna gira por el mundo.

Así, con el arribo de los operadores culturales y coleccionistas extranjeros que nutrieron las últimas ediciones, se consolidó la tan anhelada y esperada integración de la Argentina al circuito internacional. Los lugares de legitimación por excelencia del arte latinoamericanos son los museos, las colecciones públicas y privadas de Europa y EE.UU., un sistema casi cerrado al mercado, que sólo permite el ingreso de unos pocos elegidos. De allí proviene Gabriela Rangel, directora de artes visuales de Americas Society de Nueva York, que este año está a cargo del programa de conferencias del Auditorio, uno de los últimos logros de la Feria. Rangel invitó a curadores y críticos internacionales, pero cambió la presencia afable de los coleccionistas para dialogar con artistas sobre el tema «Bicentenarios: después de la invención», partiendo de la vieja idea de que Latinoamérica fue un invento de Europa. Idea que sigue vigente para quienes consideran el arte latinoamericano como una deriva del europeo. Imposible saber cuál será el resultado de abrir las puertas a estos politizados debates, casi una exigencia obligada de los poderosos países del Norte, dispuestos a valorar los artistas de América latina, siempre y cuando se les muestre su perfil sufriente y victimizado.

Entre las dificultades que tuvo que sortear la Feria, la más importante fue internacionalizarla, dada la geografía distante de Buenos Aires. Pero la lejanía puede haber sido el factor que preservó a arteBA de la uniformidad reinante en el circuito global, donde se acatan los mandatos de la moda para una clientela determinada. El principal atractivo de la Feria argentina consiste en exhibir la diversidad de la producción local: el arte con y sin contenido, las vertientes abstractas y conceptuales, pero también las sensibles, bellas, felices y despolitizadas.

Nuestro país tiene excelentes artistas, los galeristas preparan sus mejores obras para conquistar un público estimado en 120.000 visitantes. Resulta sin embargo imposible pronosticar el éxito comercial, la compra de arte es un «juego pasional». Pero las condiciones para activar este caprichoso mercado, ya están dadas. Sobre estas cuestiones se explayó Gómez Minujín en la presentación. Para comenzar, hay un aumento sustancial de programas avalados por las empresas patrocinantes, que son el soporte de los numerosos premios y planes de compras de obras. Después de 20 años de políticas y estrategias sostenidas, llueven los patrocinios que antes se contaban con los dedos de una mano. Las primeras compras para romper el hielo, están aseguradas y no serán escasas.

Los resultados en el mercado del arte se cosechan a largo plazo, y abrir la Feria número 19 no es poca cosa.

En primera fila estaban Marta Fernández, Hernán Lombardi, Alejandro Corres, Eduardo Costantini, Marga Macaya, Andrés von Buch, Guillermo Alonso, Juan Cambiaso, Teresa Frías, Gloria Bender, Felisa Lariviere, Julia Converti, Andreas Keller, Dudu von Thielmann, Maia Güemes, Teresa Bulgheroni, Orly Benzacar, Diana Saiegh, María José Oliva, Daniel Abate, Gabriel Werthein, Agustina Blaquier, Sergio Baur, Belén Arroyo, Norberto Frigerio y Ariel Sigal, entre otros operadores culturales, y junto a ellos, la marea de empresarios que aspiran a incorporar el glamour incomparable del arte.

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