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Ultimátum oficial a gremios por desmanejo en Aerolíneas
Hugo Chávez, Alicia Castro, Julio Alak
Esta intención oficial fue mencionada en dos encuentros puntuales. El primero, en Caracas, ante la embajadora Alicia Castro (fan de Hugo Chávez y ex representante del gremio de las azafatas) el 11 de agosto. Luego, el 28 de agosto, en la cumbre de presidentes de la UNASUR en Bariloche, también el tema fue hablado ante funcionarios y diputados en el viaje de ida en avión.
La Presidente mostró su ira kirchnerista ante la actitud gremial por los primeros meses de gestión pública y la intención de no cargar con las consecuencias de un desmadre administrativo en la aerolínea. Un detalle no menor: las quejas fueron antes del récord de tardanza que tuvo la semana pasada un vuelo Buenos Aires-Madrid que demoró 23 horas en partir.
La jefa de Estado no culpa a las conducciones de la empresa (la anterior de Julio Alak y la actual de Mariano Recalde), sino a las internas de los gremios. Para su visión, los sindicatos estarían actuando «como si se estuvieran peleando por repartir un botín, en lugar de pensar en la reconstrucción de Aerolíneas». Siguiendo esta línea de pensamiento, en pocos meses la visión de la sociedad sobre Aerolíneas Argentinas sería aún peor.
Imputaciones
El Gobierno estaría dispuesto a soportar las pérdidas diarias, que en la actualidad llegarían a los $ 10 millones. Según la versión oficial, este dinero incluiría las inversiones que el Gobierno estaría realizando en Aerolíneas, y que incluyen la compra de unos 20 aviones de la brasileña Embraer. Para defender la situación fiscal de la empresa, además de la compra de aeronaves, apuntan en el Gobierno a culpar a la situación de desguace que dejó la gestión de Marsans y a la necesidad de mantener los vuelos a lugares no rentables.
La esperanza oficial es que pese al bombardeo de cifras sobre las pérdidas, igualmente el público continuará aceptando la existencia de una aerolíneas estatal siempre y cuando no se agraven los desmanejos y conflictos gremiales, los retrasos de los vuelos y la mala atención a los pasajeros.
La estrategia oficial sería entonces la siguiente: el apoyo actual se mantendría inquebrantable durante unos meses más. El límite sería abril de 2010. Hasta ese momento continuarán las inversiones, el apoyo a los cambios internos y los actos públicos bendiciendo aviones que operarán en Aerolíneas. En paralelo, habrá mensajes de parte de la Presidente sancionando arbitrariedades sindicales y recordando que el modelo K para la aerolínea puede fallar si hay un boicot gremial. Luego, si para el segundo trimestre de 2010 la situación actual no mejora, la Presidente podría enviar la definición del futuro de Aerolíneas al Congreso, que ya no tendrá la mayoría oficialista. Esto quiere decir que la solución de los problemas de Aerolíneas tendrá que definirla la oposición.
Gremialismo
Un informe elaborado por colaboradores directos, a pedido de la Presidente, fue lo que terminó de alarmar. Menciona y describe el listado de gremios que representan a los trabajadores de la empresa, sus internas, y cómo debería administrarse la compañía.
En total son siete gremios (representan a Aerolíneas Argentinas y Austral). Cada uno tiene además diferente tipo y jerarquía de afiliados, lo que plantea un promedio de cuatro convenios por sindicato. Se acusan además, entre sí, de sabotaje, de querer privatizar Austral, de tener diferentes planes de administración de la empresa y de impedir planes de recortes de gastos considerados imprescindibles para manejar la empresa.


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