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Un 2014 con más inflación
Periodista: ¿Cómo calificaría a 2013 desde el punto de vista económico?
Hernán Lacunza: Como mediocre. Hubo bajo crecimiento, alta inflación y el empleo permaneció estancado. Además, se agudizó el déficit fiscal. Lo que ayudó fue la cosecha extraordinaria que permitió rebotar algo la economía de 2012. En el primer semestre también colaboró Brasil, por un crecimiento en la demanda de autos. En ese período también la inflación estuvo algo reprimida por el congelamiento de precios, que siempre tiene algún efecto efímero, porque vemos que hacia fin de año se aceleró. Y por supuesto, se registró una mayor demanda que oferta de divisas por el atraso cambiario.
P.: ¿A principio de año esperaba que éste fuera el escenario?
H.L.: En cuanto a la inflación sí porque cerrará el año en 27%, un número semejante al del año pasado. Y ahora parece que se intentaría hacer algo, pero u$s 13.000 millones de pérdida de reservas no es poco.
P.: ¿Espera avances para 2014?
H.L.: La inflación va a ser superior a la de este año, pero en el escenario menos traumático que imagino, 2014 se parecerá bastante a la mediocridad de éste. El Gobierno está reconociendo el atraso cambiario y acelera la tasa de devaluación. El tema es que si no hace nada para atacar directamente la inflación, lo único que hace es subir el piso y no bajar el techo. Puede haber una escalada en términos nominales de los precios por tipo de cambio y por salarios.
P.: ¿Cuál será la prueba de fuego para el Gobierno?
H.L.: Diría que la prueba ácida se dará en verano para reencauzar el rumbo, y será por el costado fiscal, específicamente en los subsidios. A través de los subsidios económicos (tarifas de gas, luz, colectivos y trenes) se van 130 mil millones por año, un número similar al 4,5% del PBI que representa el déficit fiscal. También coincidente con el financiamiento al Tesoro del Banco Central, que es del 5,2% del PBI.
P.: ¿2014 es el año de fuerte suba de tarifas?
H.L.: Hay que aumentar las tarifas, pero la sociedad no está predispuesta. El impacto en el bolsillo es alto. Sería un 13 por ciento de la canasta media. Pero lo cierto es que no se baja la inflación si no se trabaja sobre la emisión, y no se soluciona el déficit si no es atacando los subsidios.


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