1 de octubre 2012 - 00:25

Un abrazo que llevó alivio

Leonardo Ponzio convirtió el primer gol de River y fue a abrazarse con Matías Almeyda, demostrando el apoyo del plantel a un técnico cuestionado.
Leonardo Ponzio convirtió el primer gol de River y fue a abrazarse con Matías Almeyda, demostrando el apoyo del plantel a un técnico cuestionado.
El abrazo entre Ponzio y Almeyda tras el gol conseguido que abrió el camino hacia la goleada ante Arsenal, sintetizan el presente álgido por el que atraviesa River. Ese abrazo simboliza algo más que tres puntos: es un signo de apoyo férreo que el plantel le da a un entrenador cuestionado.

La victoria resultó holgada y justificada para River por lo que produjo en el segundo tiempo cuando, ya en ventaja, fue por más ante un Arsenal disminuido y que venía de tres caídas seguidas.

El partido era parejo, con pocas llegadas de riesgo porque ninguno de los dos pudo generar juego por las bandas, ante una buena labor defensiva de ambos.

En River se erigió como figura el volante y capitán Leonardo Ponzio, quien recuperó balones en el medio y se mostró como generador de juego ante la falta de un engache por la utilización del sistema 4-4-2.

Cuando el equipo de Almeyda logró el gol, a los 40 minutos, resultó un acto de justicia que Ponzio fuese el autor.

En el segundo tiempo, un Arsenal sin fútbol y carente de espíritu y rebeldía no le generó situaciones a un River que creció futbolísticamente, propiciado también por los ingresos de Facundo Affranchino y Manuel Lanzini que le aportaron rapidez a los avances.

Además, las intervenciones de Mora, otra de las figuras y quien fue asistido en dos ocasiones por Martín Aguirre, le dieron mayor poder ofensivo. Llegó el gol de Luna y el doblete de Funes Mori para asegurar la victoria y llevar tranquilidad a un técnico que da examen fecha tras fecha.

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