6 de agosto 2010 - 00:00

Un amanecer más temprano que lo habitual

Un amanecer más temprano que lo habitual
Dejemos de lado la coyuntura por unos minutos. La tendencia de las últimas semanas ha sido: acciones, monedas, commodities y bonos en suba. ¿Tradicionalmente qué significaría cada cosa? La suba de las acciones sugiere que las ganancias de las empresas continuarán creciendo; también la recuperación del euro y otras monedas frente al dólar; que la economía norteamericana será más débil; la suba del petróleo y otros commodities; por el contrario, que la economía se expandirá y también la de los bonos; y que enfrentamos un escenario deflacionario. Es obvio que estas cuatro cosas no pueden suceder al mismo tiempo y si suceden es sólo porque hay un elemento común que las alimenta: el exceso de liquidez. Mientras nada cambie de manera radical podemos seguir celebrando, pero recordemos siempre que alguien va a perder mucho dinero cuando esto ocurra. La verdad es que no sabemos si esto será hoy, el mes que viene o dentro de un par de años, sólo sabemos que finalmente ocurrirá. Mientras tanto es evidente que el mercado está nervioso. La excusa más importante detrás del casi 0,5% que ganó el Dow este miércoles era que el informe ADP mostraba al sector privado incrementando más de lo esperado la cantidad de puestos de trabajo. Pero como señalamos entonces, los magros 980 millones de acciones negociadas reflejaban la poca confianza del mercado. Ayer se dio un fenómeno inverso, los pedidos de seguro por desempleo crecieron más de lo esperado y el Dow retrocedió un 0,05% a 10.674,98 puntos.

En realidad el problema no estuvo tanto en esta baja de precios, sino en los apenas 875 millones de acciones tranzadas, lo que más que poca confianza reflejó temor.

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