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Un año después del tsunami, Japón se detuvo a las 14.46
Ayer fueron encendidas velas para recordar a las 19.000 víctimas, y muchos japoneses rezaron, como en la bahía de Tokio.
Más de 19.000 personas murieron o desaparecieron por la triple catástrofe que se desató el 11 de marzo, que dejó además más de 370.000 viviendas destruidas.
El país recordó a las víctimas con un minuto de silencio a las 14.46 hora local, el momento exacto en que el terremoto sacudió la región. Los japoneses congregados en la nevada y fría región costera devastada, en templos u otros lugares inclinaron en silencio la cabeza para recordar el momento.
Durante una ceremonia en el Teatro Nacional de Tokio, el primer ministro Yoshihiko Noda expresó su solidaridad con las víctimas. «Prometo continuar nuestra batalla contra el accidente y estamos seguros de que reconstruiremos y volveremos a hacer de la región una bella Fukushima», dijo durante el acto encabezado por el Gobierno.
En la ceremonia participaron también el emperador Akihito y la emperatriz Michiko, junto con familiares de las víctimas. El emperador de 78 años, operado del corazón hace sólo unos días, llamó a transmitir a las generaciones futuras las enseñanzas de la catástrofe que, dijo, nunca debe ser olvidada.
Akihito expresó también su agradecimiento a todos los cooperantes y equipos responsables de las reparaciones en la central nuclear de Fuku-shima. Los monarcas visitaron en los últimos meses a los supervivientes en los refugios de emergencia.
La televisión mostró ayer imágenes de gente que pese a la catástrofe mira adelante: los escolares cantaban canciones de amor por su país para superar la tristeza y lograr la unión de la comunidad. «Por favor, no nos olviden», pedía en declaraciones a la televisión una mujer mayor de la ciudad costera de Kesennuma, devastada por el tsunami, que vive en un refugio temporal.
Tras la catástrofe, muchas rutas fueron reconstruidas y la mayoría de los escombros fueron limpiados, pero aún hay 260.000 personas alojadas en viviendas provisorias en las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima. Los críticos consideran que la recuperación ha sido dolorosamente lenta, mientras que las autoridades han ubicado a la mayoría de las víctimas del desastre en pequeñas casas prefabricadas lejos del centro de las ciudades.
Mientras, se celebraron varias manifestaciones contra la energía nuclear a lo largo del país. Unas 10.000 personas marcharon por el centro de Tokio pidiendo el fin de la energía atómica en Japón, con pancartas con inscripciones como «No a la radiación nuclear» o «Todas las plantas nucleares en Japón deben ser eliminadas».
Sólo dos de los 54 reactores nucleares japoneses están actualmente en servicio, en medio de crecientes preocupaciones de la población tras el desastre en la planta de Fukushima Daiichi. Los manifestantes formaron una cadena humana y rodearon el edificio del Parlamento.
Miles de personas también se reunieron en Koriyama, 55 kilómetros al oeste de Fukushima. «Apreciamos mucho el apoyo en todo el país. Lo transformaremos en una nueva energía para nuestra batalla contra el Gobierno», dijo Chieko Shiina, líder de la «red Fukushima para salvar a los niños de la radiación».
La crisis nuclear hizo que más de 80.000 residentes dejaran las zonas alrededor de la planta nuclear de Fukushima Daiichi, cuyo reactor registró una fusión tras el tsunami. Una serie de incendios y explosiones hicieron que se liberara gran cantidad de sustancias radiactivas al medio ambiente, aunque no hubo muertos por contaminación. A fines de abril pasado, el Gobierno estableció una zona de riesgo en un radio de 20 kilómetros alrededor de la planta.
La empresa gestora de la central nuclear de Fukushima Tepco expresó sus «más profundas disculpas a todos los habitantes de la vecina región a la planta nuclear y de la prefectura de Fukushima, así como a toda la sociedad, por la preocupación y ansiedad desatada por el accidente en la central de Fukushima Daiichi», dijo el presidente de la firma, Toshio Nishizawa.
El director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Yukiya Amano, dijo que el error humano jugó un rol significativo en el desastre nuclear en la planta operada por Tokyo Electric Power Co. (TEPCO).
«Una de las razones que permitió que ocurriera un accidente de esta magnitud fue la falta de independencia del organismo regulador en Japón», consideró Amano.
Agencia DPA


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