16 de junio 2014 - 00:00

Un aval al más conciliador de los duros

Bogotá - El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, un neoliberal que fue ministro de Defensa del derechista Álvaro Uribe, optó de forma insólita y bajo la bandera de la paz por aliarse con la izquierda como única opción para ser reelegido.

El giro de Santos, un político tradicional de la llamada oligarquía bogotana y quien siempre estuvo más a la derecha que a la izquierda, respondió así al traspié que sufrió en la recta final de la campaña y al avance de su rival, el uribista Óscar Iván Zuluaga, el más votado en la primera ronda electoral del 25 de mayo.

El último objetivo de Santos es lograr la paz a través del diálogo con las FARC, un ambicioso proyecto que inició en 2012 en Cuba y que busca terminar con 50 años de conflicto armado, pero en el que muchos de sus compatriotas, la mayoría conservadores, desconfían.

A esto se añadió el anuncio, el martes pasado, de que el Gobierno y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda en importancia tras las FARC, iniciaron en enero pasado conversaciones exploratorias para abrir un proceso de paz.

La gran paradoja es que, tras el triunfo de Zuluaga en la primera vuelta, los partidos de izquierda, movimientos sociales, sindicatos, artistas e intelectuales pasaron de ser los más críticos a los valedores de Santos.

Desde los líderes de la comunista Unión Patriótica hasta la polémica exsenadora Piedad Córdoba, siempre cercana a la Venezuela chavista, pidieron apoyo para Santos a través de los medios, de las redes sociales y en la propia calle con el lema "Vota por la paz".

Frío, poco carismático y un apasionado jugador de pócker, Santos llegó a la presidencia en 2010 dispuesto a seguir los postulados de su antecesor, Uribe, pero se distanció y eligió otro camino.

Como ministro de Defensa asestó los más duros golpes militares a las FARC e hizo frente al gran escándalo de los "falsos positivos", cuando el Ejército mató a miles de civiles y los hizo pasar por guerrilleros muertos en combate con el único objetivo de engordar los éxitos militares.

Santos nació el 10 de agosto de 1951 en Bogotá, en el seno de una de las familias más poderosas de Colombia y, desde niño, se movió entre los entresijos del poder, siempre imbuido de las ideas del Partido Liberal.

Comenzó su carrera política en Londres en 1972 como representante de Colombia ante la Organización Internacional del Café y a su regreso fue subdirector de El Tiempo.

En 1991 fue designado por el liberal César Gaviria ministro de Comercio Exterior y, durante el Gobierno del conservador Andrés Pastrana (1998-2002), ejerció como titular de Hacienda.

En 2004 se apartó del liberalismo para respaldar a Uribe y se sumó al Partido de la U, la fuerza que ganó las elecciones en 2006 y 2010, y al que hoy sigue perteneciendo.

Santos es arriesgado y lo demostró abriendo un diálogo de paz con las FARC a sabiendas de que tendría muchos detractores.

También recompuso las relaciones con Ecuador y Venezuela, rotas durante el Gobierno de Uribe, y congeló un convenio militar con EE.UU. por el que se iba a poner a disposición de ese país siete bases militares. Aun así, cerró el Tratado de Libre Comercio con la administración de Barack Obama.

Santos es un gran conocedor de los entresijos políticos, ha gobernado con el apoyo de prácticamente todos los partidos y con la única oposición de Uribe, quien le ha acusado de "castrochavista" y ahora, en esta campaña, de usar dinero del narcotráfico.

Agencia EFE

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