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Un balneario que fue borrado por las olas
En la costa chilena de las ciudades asoladas por el terremoto es posible observar centenares de casas arrastradas por el mar junto con personas, vehículos, animales y enseres. Las olas borraron caminos turísticos de balnearios que nunca volverán a ser iguales.
Iloca, 240 kilómetros al sur de Santiago, es un balneario desaparecido donde los habitantes sepultan sus muertos, buscan a los desaparecidos, cuidan a los heridos, retiran escombros y vuelven a sus casas a rescatar enseres y cuidarse de saqueos.
«Tembló y al minuto el mar entró en nuestra casa, nos llegó hasta el cuello. Abracé a mi hija y le dije: Resiste», contó Eloísa Fuenzalida, una habitante del poblado.
«Como pudimos, arrancamos por el fango hacia las montañas. No se sabe cuántos murieron», agregó la mujer con los ojos en llanto.
«Fueron tres olas grandes que se llevaron la feria artesanal, un circo y toda le gente que había allí, incluyendo los animales», dijo un habitante de Iloca. «Los cerros se movían también y allí tampoco teníamos seguridad», siguió el relato.
Los damnificados viven en carpas en los cerros y se arriesgaban a bajar a buscar cosas.
Entre musgos, tigres del circo permanecían con vida dentro de la jaula que había sido inundada por la marejada.
Agencia ANSA


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