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Un camino complejo y desafiante

El desafío entonces es poner en marcha la economía en un todo para desplegar el potencial del sector industrial y dar el salto cualitativo que permita sentar las bases del desarrollo económico.
Pero, si algo queda claro de la experiencia de los últimos años es que el crecimiento y la expansión de la economía son condición necesaria, pero no suficiente para el desarrollo industrial.
Por eso estamos convencidos de que una macroeconomía favorable debe complementarse con medidas concretas orientadas a fortalecer los sectores, las regiones y las pymes industriales.
Dentro del corto plazo resulta imprescindible encarar ciertos aspectos urgentes para recomponer la inversión y su financiamiento, el empleo privado y las exportaciones. También es clave contar con una administración del comercio inteligente así como también todas las cuestiones vinculadas a la mejora de la competitividad sistémica como, por ejemplo, políticas de innovación, ciencia y tecnología, formación de recursos humanos, entre otras.
De manera complementaria, es necesario realizar también dentro del corto y mediano plazo algunos avances en cuestiones más estructurales. Los problemas que giran en torno a la provisión de gas y energía eléctrica para la industria deben ser abordados desde una mirada integral.
También resulta un eje clave la implementación de un plan de transporte integral, en simultáneo con la promoción territorial y el afianzamiento del desarrollo regional-local como política de Estado.
Asimismo, una herramienta que ha sido subutilizada y posee un enorme potencial es el compre nacional, clave para la demanda industrial y la generación de empleo. Siempre que sea con una mirada estratégica, con un Estado activo, pero sobre todo inteligente y eficiente.
Por último, es preciso que estas medidas estén enmarcadas en un plan a mediano plazo que aborde cuestiones clave como el financiamiento con instituciones (pública y privadas) dedicadas a la inversión productiva, una reforma tributaria que favorezca el desarrollo, la priorización de la inserción internacional del país, la jerarquización de las áreas de ciencia y tecnología y el establecimiento de políticas sectoriales previsibles.
Queda claro que el camino que resta por recorrer es complejo y desafiante; sin embargo, creemos que el sector cuenta con inconmensurables potencialidades que pueden ser puestas en marcha si hay una decisión política de llevarlas adelante.
(*) Secretario de UIA y presidente de FAIGA


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