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Un canto a la efectividad
Nico abre el juego. El histórico Fernández Miranda fue la voz de mando de Hindú y también aportó serenidad en los momentos clave.
Claro, los de Nales pueden decir que hasta los 39 minutos del segundo tiempo el partido lo tenían ganado. Que la actuación del árbitro cordobés Alberto Passamonti fue muy pobre y que estuvieron a un paso de dar el batacazo.
Pero lo cierto es que, por más de que Joaquín Díaz Bonilla anotó ese penal en el último suspiro para decretar el triunfo de los suyos, dio la impresión de que Hindú jugó con seguridad, esperando el momento. Atacó dos veces a fondo en todo el partido y terminó desnivelando el duelo a su favor.
Por su parte, los Purpurados hicieron un gran partido desde lo físico. Jugaron a lo que saben. Obtención desde los delanteros y empuje con los backs. Se instaló en el campo visitante en gran parte del cotejo y fue superior en el maul y el scrum. Pero cometió errores, y allí aparecieron los bonaerenses en todo su esplendor para ejecutar a un rival que les perdonó la vida.
Para Hindú se viene el sorprendente e irregular Duendes de Rosario (defensor del título), que viene de apabullar nada más ni nada menos que al campeón de la Unión de Rugby de BUenos Aires, el SIC. Mientras que a Cardenales le queda el consuelo del deber cumplido. Llegó al Torneo del Interior para ver qué pasa y terminó siendo el equipo tucumano que más lejos llegó. Aunque esto suene a poco.

