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Un chisme falso alcanzó para invadir un país
Así fue como nació el dossier de inteligencia más polémico de la historia británica reciente. Un informe redactado por los servicios secretos, pero retocado con mimo por la maquinaria de propaganda de Downing Street, que se lo ofreció gustoso a las redacciones de los periódicos.
El resultado fue un puñado de titulares marcados por una cifra: 45. Los minutos que le llevaría a Sadam, según el informe, desplegar sus misiles de largo alcance y lanzar un ataque químico contra objetivos británicos en la isla de Chipre. «A 45 minutos del ataque», tituló el vespertino Evening Standard. «Los británicos, a 45 minutos del desastre», gritaba el sensacionalista The Sun.
Origen
Hasta aquí, la verdad oficial. A partir de ahora, su reverso, destapado ahora por un informe elaborado por el diputado conservador Adam Holloway, que asegura que el dato de los «45 minutos» nació del testimonio de un taxista iraquí. Según Holloway, el taxista era una de las fuentes del MI6 en el país, aunque sus relatos se habían etiquetado como poco fiables.
Los espías consultados por Holloway aseguran que el taxista decía haber oído el dato a dos altos funcionarios del régimen de Sadam, que dijeron que acababan de adquirir misiles de largo alcance. El chisme se produjo dos años antes de la invasión. Lo que no evitó que Downing Street lo reciclara para el dossier eliminando por supuesto una nota a pie de página en la que se advertía de la escasa fiabilidad de la fuente.
Así lo explica en las páginas del Daily Mail el autor del informe: «Bajo la presión de encontrar algo que respaldara la guerra, los servicios secretos exprimieron a sus agentes en Irak en pos de cualquier cosa. Un agente llegó con los 45 minutos. Provenía de un oficial del Ejército iraquí que tenía una fuente: un taxista en la frontera que vivía cerca de la frontera jordana. Aparentemente, había oído a dos oficiales iraquíes hablar de armas que llegaran más allá de Oriente Próximo. Los analistas de los servicios secretos pusieron en su informe una nota a pie de página que decía que esa parte del informe era completamente falsa. Los misiles no existían. Sin embargo, el informe fue tratado como si fuera de fiar».
No sólo eso. Los 45 minutos se convirtieron en el titular que convenció a ciertos sectores de la opinión pública. También lo que hizo que varios diputados laboristas se decidieran a votar en Westminster a favor de la guerra. Pronto todo se reveló falso y se supo que Downing Street había retocado el dossier con el objetivo de persuadir a la opinión pública.


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